martes, 3 de enero de 2012

“No hay ningún viento favorable para quien no sabe a que puerto se dirige”



El título de esta entrada es una cita del filósofo alemán Arthur Shopenhauer, que le va que ni pintado a lo que hoy le está ocurriendo al PSOE. Después de una durísima derrota, casi humillante diría yo, en las últimas elecciones generales se encuentran en la oscuridad de la noche, en medio de un océano en mitad de una de las peores tormentas. No saben como digerir la derrota y menos aún como dirigir la nave para encontrar esos vientos que los lleve a buen puerto, o al menos algún puerto.
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Mal compañero de viaje es en estas circunstancias la anarquía, la pelea interna y la guerra por el control del partido. Hasta ahora sólo hemos visto escorzos con muy buenas maneras para derrotar al adversario, no el enemigo, para situarse en la línea de salida, para hacerse con el poder interno. Hay unas elecciones muy importantes a la vista y los movimientos están siendo de guante blanco, sólo mostrando parte de las verdaderas intenciones, y sin perder de vista el objetivo de intentar recuperar terreno allá por el mes de Marzo en Andalucía. Pero lo que realmente se respira es un mal de fondo importante, con cuchilladas traperas a la vista y una lucha encarnecida por el control del aparato del partido. Esto acaba de empezar y de seguir por esta senda no acabará muy bien para nadie.
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Creo que está faltando un poco de inteligencia emocional, de capacidad de estrategia, de altas miras y proyecciones futuras. No soy analista político, ni lo pretendo, intento pensar con un poco de sentido común y analizar posibles situaciones, seguramente no acertadas por un enorme desconocimiento del mundo de la política. Pero a bote pronto todo parece indicar que el incipiente gobierno del PP tiene una legislatura por delante muy difícil, que como dijo alguien que de esto sabe más y no recuerdo su nombre, quizás esta brutal crisis económica se lleve por delante un par de gobiernos, el panorama actual da para esto y para alguno más.
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Con esta visión a corto y con la contraria, es decir que el PP pueda gobernar lo ingobernable y que algún viento a favor colabore en la labor de la gestión de esta país, que el partido en el gobierno aguante otra legislatura más, se presentan dos posibilidades muy claras en el horizonte socialista y creo sinceramente que tienen soluciones para ambas. Para empezar debería haber un acuerdo de consenso entre los dos más que probables candidatos a la secretaría general del partido y posible candidato a las siguientes elecciones generales. Para el primer supuesto, por edad, experiencia, trayectoria y conocimiento en la brega debería ser el Sr. Rubalcaba el que liderara el partido durante los próximos cuatro años. Será su última oportunidad y si se dan las circunstancias señaladas y la economía arrasa con el Sr. Rajoy podría alcanzar la presidencia de gobierno en cuatro años y poner así un colofón dorado a su carrera política. En caso contrario y si se van resolviendo los problemas económicos de nuestro país, esto sirve de aval para renovar la confianza de los ciudadanos al actual gobierno, en ese mismo periodo de tiempo sería la Sra. Chacón la que debería recoger el testigo e iniciar una oposición que la llevase a ser la primera presidenta del gobierno de España. No olvidemos que nuestro país es de izquierdas, de centro izquierda si se quiere, pero los grandes resultados obtenidos en esta cita electoral por el PP tienen un techo que nunca han sido capaces de superar, y que es insuficiente cuando el PSOE no deja en la cuneta por agotamiento y desilusión a muchos de sus votantes.
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Por tanto lo que toca ahora es trabajar de la mano, construir una única candidatura y marcar desde la estrategia general hitos en el tiempo que les permita corregir el avance en un sentido u otro. Los primeros cuatro años para el candidato de más peso político, historia y proyección a corto, los siguientes para la candidata de futuro, para la candidata de esperanza hoy más que diluida por la derrota y por el odio cainita que se esta gestando dentro de sus filas.
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Quizás esta situación que es calcada en todos los partidos políticos una vez cosechado un pésimo resultado electoral se podría sentenciar como hizo Churchill refiriéndose a la clase política de su época: “El problema de los políticos de nuestra era es que no quieren ser útiles, quieren ser importantes”.
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