sábado, 12 de enero de 2013

No permitáis que nadie os robe vuestros sueños.




Había iniciado este año algo pesimista, mi primera entrada para dar la bienvenida a este nuevo año, incipiente aún, ha sido criticada de palabra y algún pescozón que otro me he llevado por ello. No quiero convertirme en un ladrón de ilusiones, en el malvado agorero que todo lo tiñe de negro. En un intento de proteger mi mal trecho ser, estoy seguro que pinté una cruda realidad que igual rebosaba pesimismo a borbotones. Dibujé un manantial de agónicas sensaciones, y quizás en el exceso convertí mi escrito en una cloaca mal oliente, en un vertedero de infortunios, en un muladar de estiércol y basura.
.
No era mi intención, y si así he trasladado mis sentimientos, desde aquí y en este mismo instante, pido públicas disculpas por ello y rectifico para dejar incólume el historial de este blog que más os pertenece a vosotros los fieles seguidores que al autor de estos dislates.
.
Redimo pues mi pecado de escribidor de necedades y cumplo mi merecida penitencia rogando a quién leéis estas insulsas prosas que protejáis de Dios y del Diablo todos vuestros sueños, que peleéis por ellos sin dar tregua al contumaz enemigo en cualquiera de sus manifestaciones, y cual carceleros del más preciado bien defendáis vuestro más amado tesoro de sueños e ilusiones. Sé que el destino es caprichoso y juega con las cartas marcadas todas sus partidas, pero a pesar de ello, y aún perdiendo en el camino muchas manos, el merecido premio será mantener intactos vuestros deseos más íntimos, vuestras quimeras y anhelos más personales.
.
De vosotros depende únicamente que la ilusión ilumine cada acto de vuestras vidas, que a pesar de los peores augurios y los nefandos pronósticos salgáis victoriosos de cada batalla, que no os pueda el hastío y el agotamiento y que a cada paso que deis por la senda de la vida os acompañe siempre la radiante luz de vuestros ideales.
.
Nada hay que temer, por penosa que sea la dificultad la capacidad de imponer nuestra voluntad siempre será más férrea, el compromiso por imponer nuestros principios siempre será más firme, y la voluntad de alcanzar nuestro objetivo imposible de doblegar.
.
Nuestros sueños son el motor de nuestras vidas, no dejéis que nadie os robe los mismos, no permitáis que os sustraigan la ilusión por verlos al fin cumplidos algún día. Sin ellos viviremos como seres inertes, como muertos vivientes, y muy largo será el camino. 
.
Publicar un comentario