viernes, 27 de agosto de 2010

Mi vida es puro Facebook. (Antonio Martínez Beneyto)


Mi vida es puro Facebook. Cuando encuentro novio, y la verdad es que últimamente me cuesta poco, lo primero que hago es poner una foto de él para que mis cientos de amigos de la red puedan conocerlo. Si voy a una fiesta fashion hago decenas de fotos con mi blackberry y las cuelgo. Mis viajes, mis reuniones familiares. Utilizo todas las aplicaciones posibles: el hada mágica, la carta del Tarot, Farmville, horóscopo, en qué país deberías vivir, que famoso es tu pareja perfecta, entre otras quinientas.

Si quiero leer un libro, encuentro la mejor de las recomendaciones. Si quiero ir a una discoteca, puedo conseguir hasta entradas gratuitas. Oferta de viajes, de restaurantes, hoteles y spas.

Estoy al día de la vida de mis amigos y amigas, así como la de todos los famosos de los que soy fan acérrima. Si tienen niños, si se casan o separan, si tienen perro o gato. Es fantástico, vives tu vida, la de los vecinos y la de miles de personas.

Por las mañanas, cuelgo mis pensamientos y mis comentarios, y después paso a buscar novedades entre mis amistades. Por la tarde, enciendo el “Sálvame” y comento todo lo que dice la Esteban desde una perspectiva sarcástica. A mis amigos les encanta. Me puse un icono de esos que es una mano con el pulgar levantado hacia arriba y que debajo pone “me gusta” y la verdad, y no quiero presumir, pero que todos los días, excepto el domingo que no está el programa, puedo recibir una media de unos cincuenta “me gusta”.

Las siete noches de la semana las dedico a navegar, me dejo llevar y voy rejuveneciendo mi cantera de contactos. Además, hay algunos chicos y chicas que ponen fotos muy picantes. Lo que os decía, es un lujo. La vida de gente de todos los países, ahí puesta para que tu la puedas conocer.

Hay personas, a las que no conoces nada más que de enviarte comentarios, que tienen un nivel impresionante. Unas casas, cochazos, fotografías de países maravillosos. Parecen casi más anuncios que la realidad en la que vivo. Fijaos, lo que os voy a contar, entré en contacto con un ruso que me pagaba el viaje a su país y me ofrecía trabajo como modelo. ¡Qué simpático! Pero me dio un poco de vergüenza. Además, con el trabajo que me da el Facebok; el tiempo que necesito para mandarles correos a mis contactos; las horas que paso buscando nuevas amistades; utilizando las aplicaciones; viendo fotos de los demás, que ya no me queda minutos en el día para nada más. Incluso decidí dejar el trabajo para poder ser una buena anfitriona de la red. Es que mi vida es puro Facebook.

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