sábado, 5 de marzo de 2011

Ahora que vamos despacio.


“Ahora que vamos despacio,

Ahora que vamos despacio,

Vamos a contar mentiras tralara,

Vamos a contar mentiras tralara

Vamos a contar mentiras…”

Esta canción infantil podría ser el nuevo himno de nuestro gobierno. Fuerte, ¿verdad? Estoy enfadado, mejor dicho, hoy indignado. Yo era uno de los miles de ciudadanos que ayer noche se quedaron colapsados en la Autopista de La Coruña, la A-6 y que llegue a mi casa cerca de las 3,00 de la madrugada después de estar más de seis horas en el coche.

Esta semana había pensado subir un post a La Cambra relacionado con la nueva prohibición, que mal vicio esto de proponer soluciones que sólo pasan por la prohibición y por eliminar la libertad de los individuos, de rebasar las 110 Kmts por hora en las autopistas españolas. El título lo había pensado para hablar de la falacia del ahorro por contener la velocidad en un margen de 10 Kmts cuando se circula por autopistas. Había leído un artículo de un Catedrático de la Universidad de Valencia que se ha molestado en desdecir los porcentajes de ahorro con una explicación clara y manifiesta. Como él contaba, siento no recordar su nombre cosas de una memoria decrépita, sólo el 50% de la movilidad de automóviles se realiza por autopistas o autovías, y en estas ya hay tramos que están marcados con velocidades inferiores a los nuevos límites para adecuar la velocidad a la seguridad necesaria al trazado de las mismas. Realmente el ahorro energético no superaría nunca el 2% y siempre y cuando los coches estuviesen en un perfecto estado de mantenimiento, no sólo de sus neumáticos como de sus motores, cuestiones que en un entorno de crisis responsable de esta medida es mucho suponer, no en todos los hogares hay hoy en día una holgura económica suficiente para mantener el coche en un perfecto estado de mecánica.

Pues bien siento decir que en mi caso, y en el de miles como yo que ayer sufrieron el devastador atasco, el ahorro del 15% o del 2% se fue en una sola noche al garete. O nos hacemos otro reajuste mayor a la baja en la velocidad media de nuestros desplazamientos, o seremos unos insolidarios con el resto de conciudadanos en la responsabilidad impuesta por nuestro gobierno en el gasto de combustible. Y todo lo que ayer ocurrió me temo que fue culpa mía y de los miles de coches que no fueron previsores y decidieron subir a sus casas a dormir, iniciar un viaje o simplemente salir a cenar un día que existía previsiones de nevada. Uno paga sus impuestos para circular por las carreteras, mejor dicho autopistas que se construyen con nuestro dinero, cualquier día del año, nieve, llueva o haga sol. Lo único que espera es que los responsables del mantenimiento de las mismas, en este caso el Ministerio de Fomento, tengan un cierto control sobre la situación y mucha previsión para que no se produzca el caos.

A modo de resumen os cuento mi periplo. Todo empezó a las 20,45 cuando salí de casa, y por razones que no aportan nada al problema, entré a eso de las 21,00 h en la M-50 dirección Pozuelo. Primer atasco de lo que iba a ser una larga noche. Y en esta ocasión nada que decir. Se había producido un accidente múltiple de doce vehículos con resultado de dos heridos graves y ocho leves. Quizás sólo un comentario, existen en todas las autopistas unos paneles informativos que se deben activar informando con inmediatez del percance para evitar que los que por esa carretera teníamos pensado transitar entráramos en el desvío como ratones en la ratonera. No funcionaron adecuadamente y allí me vi durante dos horas parado hasta que se puedo limpiar la calzada y reanudarse el tráfico. Esos mismos paneles que ayer no funcionaron hoy nos pedían uno tras otro nuestra colaboración y nos recomendaban no superar el nuevo límite de velocidad a partir de pasado mañana. Cierto es también que la Guardia Civil tardó más de lo debido en cerrar el acceso y desviar el tráfico haciendo que el atasco creciera innecesariamente con más vehículos que se vieron en mis mismas circunstancias. Después de un par de horitas de mucha paciencia y entendiendo las razones ajenas a ninguna voluntad decido deshacer camino e incorporarme a la A-6 para volver a casa. Ilusión que se desvanece a los pocos minutos, cuando llegando por la vía de servicio a Las Matas me encuentro de nuevo inmerso en el caos. Esto iba para largo, no tenía buena pinta y ya en la radio se comentaba la caótica situación de la carretera. Colapso hasta los Túneles de Guadarrama, camiones cruzados, coches en el arcén, las quita nieves sin poder hacer su trabajo, la nieve seguía cayendo. Por cierto, los paneles seguían mudos. Reposté en la gasolinera que allí se encuentra y después de una hora donde no avancé más de 500 metros decidí volver sobre mis pasos para buscar una salida alternativa. De vuelta a la M-50 ya despejada para buscar el puerto de Galapagar y llegar hasta casa. Tercera ratonera. Inicié la subida a buen ritmo, con cuidado por la nevada, pero con un piso en un estado más que razonable, pero cuando ya casi estaba llegando al alto, de nuevo un parón, de nuevo un atasco, de nuevo un caos en la carretera. Tarde más de tres horas en recorrer el último kilometro, y ya en ese tiempo si es cierto que la nieve había empezado a empeorar la situación y empezaba a helarse en el asfalto complicando muchísimo la circulación.

Un torrente de preguntas te haces cuando estas metido en tu coche y tardas unas seis horas en hacer un recorrido de menos de 50 kmts. Da igual, cuestionar en esas circunstancias es multiplicar tu grado de desesperación hasta límites insospechables, hasta límites casi enfermizos previos a un ataque de ansiedad, un infarto, o un rapto de locura.

Lo peor de todo es desayunarte esta mañana las declaraciones de la Secretaria General de Infraestructuras, Inmaculada Rodríguez-Piñero, asegurando que el Gobierno actuó con carácter preventivo para evitar los problemas de la nieve en la A-6. Con todos mis respetos, y perdón por la soez: ¡una mierda señora! Mire usted, es mentira que todos los métodos paliativos estuvieron operativos desde el primer momento, Es mentira que la nevada superara todas las previsiones, es mentira que el caos producido fuese consecuencia de unas circunstancias que fueron absolutamente inevitables. Ni se tomaron medidas a tiempo, ni hubo claridad en las mismas, ni se gestiono con criterio la situación. La negligencia fue una vez más la razón de la sin razón. Les pagamos para gestionar situaciones atípicas y si quiere extremas, pero al final recibimos inoperancias, improvisaciones, y falta de soluciones. Señora mía dimita y con usted todos los gabinetes responsables, me da igual de que administración se trate pero son todos ustedes una panda de irresponsables e ineficaces. Lo siento no trago ninguna más, no sólo nos mienten en sus declaraciones, además insultan nuestras inteligencias. Puedo decir que yo estuve allí y desde el terreno fui testigo en tres ocasiones distintas de lo inútiles que pueden ser ustedes gestionando nada.

Abandonen, por favor, si son unos incapaces que le vamos a hacer, pero al menos no mientan.
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