lunes, 30 de noviembre de 2015
domingo, 22 de noviembre de 2015
Vicente Romero Redondo - An Amazing Art
Vicente Romero Redondo, para mi uno de los mejores pintores contemporáneos que tenemos en nuestro país. Sólo un pintor con su calidad puede retratar con esta maestría a la mujer.
Realmente increíbles todas sus obras. Su capacidad de atrapar la sensualidad, el espíritu femenino, han seducido mi alma y mi espíritu.
jueves, 12 de noviembre de 2015
Joan Manuel Serrat - Un mundo raro
Tarres y Serrat, Serrat y Tarres. Un genio o quizás dos.
Una vida llena de poesía, arte y genio creativo. O quizás dos.
Igual es una cuestión de edad pero echo hoy de menos a un Tarres que en las noches del pasado me acompañara en peregrinaciones callejeras, que me obligase a deshacer entuertos a la mañana siguiente, que me hubiese ofrecido experiencias nunca vividas.
"Y si quieren saber de mi pasado,
es preciso decir otra mentira,
les diré que llegue
de un mundo raro,
que no sé del dolor
que triunfe en el amor,
y que nunca he llorado..."
domingo, 25 de octubre de 2015
Erudito, culto, intelectual y sabio.
Cuatro palabras que tendemos a confundir y a utilizar como
sinónimos y que en realidad tienen significados distintos. Quizás no
profundizar siempre en lo que cada vocablo significa nos lleva a error y a un
mal uso de nuestro lenguaje. No es menos cierto que si buscas el significado de
estas palabras en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua no aclara sus
diferencias y nos puede hacer pensar que son intercambiables entre ellas.
Realmente no es así puesto que sus diferencias semánticas
hacen incluso que se pudiesen clasificar como un escalafón, llegando a la
conclusión que una persona erudita no tiene que ser culta por necesidad, o uno puede
ser sabio sin necesidad de ser un intelectual a la vez.
Y a lo mejor os preguntáis como me da a mí por meterme un
plácido domingo por la mañana en tal berenjenal, que más puede salpicarme y
evidenciar lo que no soy ni pretendo parecerlo, que dejarme en un buen lugar
como conocedor de la semántica española. Pues por obra y gracia de mi hermano
Luis.
El pasado viernes tuve la fortuna de compartir mesa y mantel
con él. Fue a todas luces una comida doblemente placentera, por las viandas de
las que dimos cumplida cuenta, así como por su compañía. Como ya conocéis
aquellos que fielmente seguís mis entradas en este blog, la familia juega un
importante rol en mi vida. Despachar unas agradables horas de mesa y sobremesa
con sangre de mi sangre me resulta placentero y satisfactorio hasta el extremo.
Las reuniones inesperadas, casi improvisadas sobre la marcha resultan siempre
las mejores y son las más disfrutadas.
No viene al caso por qué o por qué no decidimos quedar. Lo
que hoy me ha traído aquí fue una reflexión que él hizo en un momento que
compartíamos un excelente Gin Tonic, para ser exacto el segundo excelente que
en esa sobremesa degustábamos. Él mismo, en un momento de la conversación y
parodiando a no recuerdo que sabio de la antigua Grecia, se definió de la
siguiente forma: Soy educado pero no ceremonioso, soy culto pero no erudito,
soy rural pero no rústico. Estuve de acuerdo en la casi totalidad de su
definición como persona. En lo relativo a la educación no he tenido duda alguna
en mi vida y su condición rural le viene porque desde hace ya años vive en un
pequeño pueblo de los campos de Castilla. La discrepancia surgió en la
diferencia de erudito y culto, y de ahí la entrada de hoy.
Luis es una de las personas más cultas que he tenido la
suerte de conocer en mi vida, y son unos pocos. Tiene vastos conocimientos de prácticamente todas las artes y muchas
ciencias. Es una persona que ha leído con frenesí desde bien pequeño y mantiene
una enorme curiosidad por todo. Devora conocimientos a diario y aprende cada
día más y más de cualquier materia. Este reconocimiento lo mantengo ya desde
hace mucho tiempo, incluso y para ser sincero con una envidia sana y una
admiración absoluta. Pero bajo mi criterio no sólo es culto, también es erudito
e intelectual. Intento esclarecer las diferencias. Un erudito es una persona
que tiene conocimientos profundos y extensos sobre una o unas pocas materias.
Él por su formación académica y profesional tiene una enorme erudición en
materias específicas como urbanismo, políticas medioambientales, cálculos de
estructuras, etc... Su especialización profesional le ha hecho un erudito en
estas materias. Para mi aquí radica la gran diferencia entre erudito y culto,
en el primer caso puedes saber más que nadie en tu materia pero ser un zote en
el resto de los conocimientos. Creo que pasa mucho en perfiles súper
especializados, grandes conocedores de sus contenidos específicos y bastante
livianos en el resto de conocimientos.
Y además mantengo que
es un intelectual, por qué además de la extensa cultura para alcanzar tal
categoría necesitas tener la capacidad de entrelazar todos estos conocimientos,
expresarlos en condiciones óptimas, compartirlos con interés, conseguir que los
receptores conozcamos, entendamos y comprendamos lo que él conoce. Es
importante que su intelecto trabaje así como es importante que haga trabajar el
intelecto de los demás. Hay mucha gente culta que no tiene la capacidad de los
intelectuales. Sus conocimientos pueden ser una inmensidad pero al no
compartirlos construyendo argumentos o ideas se quedan en un ocultismo indeseado,
egoísta y desaprovechado.
Quizás lo que aún no ha llegado a ser es sabio. La sabiduría
creo que se puede incluso alcanzar sin la cultura. Una persona sabia puede ser
inculta, puede ser pobre en muchos conocimientos, pero su sabiduría la alcanza
por la experiencia de vida, por la observación de la naturaleza, por las
vivencias acumuladas. Ser sabio es ser un magister de la vida, y aquí la edad
también suma. Estoy convencido que con el tiempo será también capaz de alcanzar
la sabiduría, y que además su cualidad de rural le ayudará en este nuevo logro.
Utilizando la figura de mi hermano he intentado marcar las
diferencias entre los que muchos confundimos en nuestras apreciaciones del
saber y el conocimiento. Seguramente puede que hayan muchos que discrepen sobre
esta disertación, al fin y a la postre es la mía en particular y además
proyectada sobre alguien al que quiero y admiro. Lo he hecho, como decía, desde
la admiración a su persona y sabiendo que por comparación pierdo por goleada,
me considero un mero aprendiz a su lado, pero disfruto sobremanera de
conversaciones estimulantes que me ayudan a crecer como persona, a desarrollar
mi intelecto y ganar en conocimientos. El privilegio de compartir parte de mi
vida con él es un regalo que bien vale la pena.
miércoles, 21 de octubre de 2015
sábado, 10 de octubre de 2015
viernes, 9 de octubre de 2015
Un tipo con suerte.
Sí, soy un tipo con suerte. Lo llevo sospechando una larga
temporada. Desde hace meses lo vengo rumiando en mi interior. Todos los signos
a mí alrededor me lo venían confirmando. Me costaba aceptarlo porque nunca en
mi vida he sido agraciado con ningún estipendio, el azar nunca me premio, y lo
que hoy tengo lo he ganado con cada gota de sudor de mi propia frente, nunca
con la del de enfrente.
Además soy un tipo importante. No puede ser de otra manera.
También lo he aceptado con el paso del tiempo, especialmente en estos últimos
años. He llegado a esta sublime conclusión a pesar de mi naturaleza campechana
y nada historiada personalidad, un desecho de humildad y sencillez.
Y os preguntaréis cómo es posible que así tan de repente, de
ayer para hoy, haya alcanzado tal corolario de presunciones. Extremadamente
fácil. Todo se lo debo a mi trabajo, y especialmente al sector de la economía
donde desarrollo mi actividad profesional. Así de sencillo ha sido después de
tantos años haciendo casi lo mismo.
Para ser aún más sincero, he de reconocer que las sospechas
que ya barruntaba en tiempos pasados se han visto confirmadas desde que decidí
participar en Linkedin, una red On Line de profesionales, que principalmente se
dedica a conectarnos a unos con otros, aunque no nos conozcamos de nada y
estemos a años luz de kilómetros de distancia. Vamos acumulando seguidores como
mi madre acumulaba los “puntos de hogar” que después pegaba en unas cartillas
que finalmente canjeaba por regalos. Seguro que alguno de vosotros os acordáis
de aquella fiebre irresistible de las amas de casa de hace ya algunos años por
acumular puntos para canjearlos por horrendos regalos y utensilios del hogar.
Pues esto de Linkedin a mí me recuerda a aquellos años, y en particular a
aquella manía instalada en muchos hogares españoles. Sumas y sumas seguidores y
contactos, pero que en este caso no son canjeables por regalo alguno, y cuantos
más tienes más importante te crees.
Y siendo importante tus seguidores en esta red, lo mejor de
todo no termina aquí. No, lo mejor son los puestos profesionales que ocupan en
sus compañías. Los títulos que definen sus actividades laborales. Yo soy un
tipo con suerte, soy un tipo importante. Tengo más de tres mil seguidores y
entre ellos los hay que ocupan posiciones como: Senior Enterprise sales
manager, Founder and CMO, Business Insights Consultant, PMO/OPM Expert, PPP
adviser, y un largo etcétera. Seguro que a muchos de vosotros os doy una
tremenda envidia. Y lo mejor es que no tengo ni idea a que se dedican
realmente, ni a estas alturas me importa. Son gente que trabajan con PMP’s u
Open Exchanges, que en sus compañías hacen RTB, desarrollan DMP’s, que realizan
streaming y crean Brand contents. Genial, ¿verdad?. Es de lo más divertido.
Oyes hablar a todos aquellos de todo esto y te entra una sensación y un
sentimiento de importancia que te podrías caer de espalda. Yo que pensé que mi
actividad era tan mundana como comprar y vender espacios publicitarios, he
vivido toda mi larga experiencia profesional engañado. Cuando uno en su entorno
trabaja con gente con títulos tan complicados que no tienen traducción del
inglés a nuestro ilustre y vasto idioma, es que es la leche. Cuando uno para
realizar su trabajo necesita utilizar una de cada tres palabras en inglés es
que se sale de la tabla por arriba de lo importante que es. Tengo suerte, lo
decía al principio, estoy aprendiendo inglés sólo por inercia, cuando vuelva a
Londres en algún viaje de asueto voy a dejar pasmados a los hijos de la Gran
Bretaña.
Trabajo con General Managers, estoy rodeado de KAM’s,
Strategic Planners, DCS… Negocio con Sale Managers,
Advertising Managers, Account Managers. Discuto con Financial Controllers y me rodeo de Head Of
Digital, Head of Performance o Head of Data, cada día de mi vida profesional.
Realmente estoy convencido: soy un tipo importante y con
mucha suerte. Quien me lo iba a decir a mi cuando empecé, hace ya más de 25
años en esta profesión.
Ante tal aluvión de reiteradas cursilerías, ante tal cúmulo
de estupideces, he decidido que a estas alturas de mi vida lo único que puedo
hacer para equilibrar mi persona es cambiar el título de mi tarjeta y
convertirme en Director de Asuntos sin Importancia. De vez en cuando es bueno
caerse del guindo para volver a poner los pies sobre la tierra.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Hijos.
La semana pasada recibí un whatsapp que me dejó gratamente
impactado. Lo compartí por el mismo medio con más gente y recibí comentarios
similares a mis pensamientos una vez leído el texto que en él aparecía. Por ello
me he animado a traerlo hoy aquí aunque igual muchos de vosotros ya conozcáis su
contenido.
Se trata de una maravillosa definición del que fuese gran
escritor y dramaturgo portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura en
1998. Es la más cierta y a la vez bella definición que jamás nadie haya escrito
sobre un hijo.
Hijo: “Hijo
es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien
más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles
los mejores ejemplos y, de nosotros aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser
madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es
exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar
actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No
es nuestro? Fue apenas un préstamo…. El más preciado y maravilloso préstamo ya
que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le
pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre
a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”.
Realmente me fascina más cuanto más la leo.
Yo he tenido la suerte
de ser agasajado con los dos más
preciados y maravillosos préstamos que nunca jamás hubiese imaginado. Yo he
sentido y siento cada día la incertidumbre de estar actuando correctamente,
padezco a diario el miedo a perder algo tan amado.
Hago diariamente ese curso intensivo de como amar a alguien
más que a mí mismo e intento cambiar mis peores defectos para darles a ellos los
mejores ejemplos. Fui bendecido por partida doble y espero que Dios les bendiga
a ellos hoy y para siempre.
jueves, 3 de septiembre de 2015
¿Qué es lo que más deseas en la vida?
Hay veces que no encuentro las palabras para poder expresar lo que realmente siento.
En esas ocasiones tengo la suerte de encontrar en mi camino vídeos como el que ahora comparto.
Es cierto que en este caso, como en muchos otros, una imagen vale más que mil palabras.
Desearía ser el hombre más rico en todas las cosas que no se pueden pagar con dinero.
Sólo son un puñado de escogidos aquellos que su riqueza no se mide ni en dinero ni lujosas posesiones, sólo en sentimientos y sensaciones.
Sólo son un puñado de escogidos aquellos que su riqueza no se mide ni en dinero ni lujosas posesiones, sólo en sentimientos y sensaciones.
domingo, 30 de agosto de 2015
Y si no, morir en el intento….
Hoy me he levantado con el firme propósito de escribir una
entrada en el blog. No puede ser que la sequía continúe, que sigan pasando los
días, semanas y meses y que sea incapaz de terminar un solo escrito para La Cambra.
No es la primera vez que me pasa en la vida de este blog, y me temo que no será
la última tampoco. De vez en vez entro en periodos de auténtica inoperancia, de
carencia de ideas, incluso de ganas. Sé que la única manera de vencer la
desidia es sentarme delante del ordenador y obligarme a estrujar las neuronas
para terminar alguna entrada de la mejor manera posible. Lo que antaño eran
episodios de placer, momentos de esparcimiento, horas de entretenimiento, se
convierte en un calvario de mala conciencia por el abandono al que someto a
ésta página. Siento que traiciono mi compromiso de enriquecer un espacio que quise
en sus inicios que fuera de unos pocos, o quizás de algunos más de los
previstos, fieles seguidores con los que compartir algo de mí, ya sea en forma
de pensamientos, ideas, sentimientos o incluso fútiles intentos de pésimos
relatos pseudoliterarios.
Éste sentimiento de traición según pasan los días se
convierte en un pesar enorme con una gran sensación de mal estar e incluso de
culpabilidad. Me resulta imperdonable no cumplir con una tarea que no debería
ser tal, puesto que libremente decidí en su día iniciar este trecho de mi
camino bajo la fórmula de la satisfacción de hacer público aquello que ya en el
pasado elaboraba con cierta frecuencia en la intimidad.
Compruebo además que las faltas acumuladas me restan
frescura, capacidad, y facilidad para juntar palabras, expresar ideas y
sentimientos. Lo que siempre me había resultado más o menos fácil se va transformando
en un complicado reto lleno de inseguridades y plagado de dudas.
No he querido dejar pasar un día más y aquí estoy intentando
terminar esto que voy pariendo sobre la marcha, o por lo contrario moriré en el
intento.
En estos más de tres meses han pasado muchas cosas, infinidad
de acontecimientos, un océano de noticias, situaciones incontables. No sólo en
el mundo en el que vivimos y nos rodea, también en mi reducido e insignificante
ecosistema profesional y particular. Han sucedido, o mejor dicho están
sucediendo a cada instante situaciones merecedoras de ser comentadas,
analizadas, compartidas. Hay en este tiempo presente miles de realidades que
serían fuente inacabable de inspiración. He sentido todo tipo de reacciones
ante lo que la vida nos ha ofrecido en estos últimos noventa días. Pero he sido
incapaz de sentarme a escribir de cualquiera de ellas, o incluso de abstraerme
de todas ellas y simplemente elaborar inocuas entradas como rechazo a lo más
negativo que cada jornada nos impacta.
He vuelto hoy decidido a romper una dinámica que en el fondo
me estaba empujando a un cierre adelantado del blog. Sé, soy consciente de
ello, que en algún momento daré por terminada esta etapa y que llegará un día
que cerraré la puerta con llave para no volver más. Dejaré que este baúl imaginario
se clausure y se pierda en el tiempo y en el espacio para no abrirlo nunca
jamás, y sin remordimientos lo olvidaré en una memoria débil y seguro
quebradiza por el paso del tiempo. Pero eso será en otro momento, y de otra
manera.
No podía permitir que
ésta desidia continuará instalada en mí y que me llevase a concluir ésta
actividad por un atajo no deseado. Los caminos que uno inicia de forma
voluntaria en la vida tienen que recorrerse en su totalidad antes de alcanzar
los finales deseados, y si alguno de ellos se ve truncado en su recorrido, ha
de ser por una total imposibilidad de alcanzar la meta a pesar de intentarlo
antes hasta la extenuación.
Hoy he vuelto aquí más por obligación que por devoción. Sé
que estos párrafos que he unido con pespuntes gruesos no aportan nada a nadie,
pero me permito la licencia de traerlos a nuestra Cambra más como una
demostración personal y particular de que la férrea voluntad puede vencer cualquier
dificultad. Tenía la necesidad de romper una mala racha que como les pasa a los
tahúres me dé la mínima confianza para seguir en esta partida.
Creo que he conseguido un punto y seguido, que el último
punto y aparte del mes de mayo ha dejado de ser el primero de muchos puntos
suspensivos que me llevaban irremediablemente a un punto y final aún no deseado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



