sábado, 19 de marzo de 2011

Kenny Rogers -- The Gambler




La vida es como una partida de pocker, hay que jugar bien cada mano,
hay que saber echar algún farol de vez en cuando para engañar a los contrarios,
y si al final lo pierdes todo llevate contigo el consuelo de haber disfrutado del juego hasta el último segundo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Marzo doliente.


Como cada año desde hace ya cinco, el mes de marzo me duele en el alma, me hiere en lo más profundo de mí ser, revienta en mí la pena, la angustia, el dolor y el sufrimiento. Desde hace cinco años, marzo inicia su devenir reabriendo heridas que no han cicatrizado, heridas de muerte, heridas profundas que han rasgado definitivamente un corazón que ha llorado sangre por la sangre de su sangre que el cáncer destruyó hasta el fin de las vidas.

Marzo me duele más en sus primeros ocho días, dos golpes certeros en una semana, sin tregua, sin piedad, sin consuelo. Muerte, dolor, llanto, miedo, angustia, tristeza, amargura y muerte de nuevo, y tan sólo pasaron ocho días, los ocho días más dolientes de mi vida.

Marzo año tras año me mata lentamente, me roba un poco de mí, me hace más vulnerable, me dibuja cobarde ante el sufrimiento ajeno de los seres más queridos, marzo me hiere de muerte en sólo ocho días. Marzo en su primera semana destruye once meses de una débil fortaleza, de una paz en tregua con un inmenso dolor, de la esperanza de vivir sin desesperanza, de aquellas alegrías compartidas, de noches insomnes llenas de los mejores recuerdos de los que en su muerte encontraron la paz al final de un camino de dolor y sufrimiento.

Lloro en silencio mis pésames, enjuago ríos de lágrimas cuando lejos de todos y en soledad los sentimientos de pesar invaden hasta el último poro de mí ser. Ahogo gritos y sollozos de rabia y desesperanza, llantos de dolor que estremecen mi maltrecha alma. Busco consuelo en imágenes de un pasado aún no muy lejano, rebusco en cada rincón de mi memoria los mejores momentos compartidos, recupero del ayer lo que debería ser presente y futuro de ilusión, amor y vida.

Marzo es en mi vida el mes del dolor, angustia y llanto, del amargo recuerdo de la muerte, marzo duele hasta decir basta, sin piedad, sin tregua hasta la derrota final.
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sábado, 5 de marzo de 2011

Ahora que vamos despacio.


“Ahora que vamos despacio,

Ahora que vamos despacio,

Vamos a contar mentiras tralara,

Vamos a contar mentiras tralara

Vamos a contar mentiras…”

Esta canción infantil podría ser el nuevo himno de nuestro gobierno. Fuerte, ¿verdad? Estoy enfadado, mejor dicho, hoy indignado. Yo era uno de los miles de ciudadanos que ayer noche se quedaron colapsados en la Autopista de La Coruña, la A-6 y que llegue a mi casa cerca de las 3,00 de la madrugada después de estar más de seis horas en el coche.

Esta semana había pensado subir un post a La Cambra relacionado con la nueva prohibición, que mal vicio esto de proponer soluciones que sólo pasan por la prohibición y por eliminar la libertad de los individuos, de rebasar las 110 Kmts por hora en las autopistas españolas. El título lo había pensado para hablar de la falacia del ahorro por contener la velocidad en un margen de 10 Kmts cuando se circula por autopistas. Había leído un artículo de un Catedrático de la Universidad de Valencia que se ha molestado en desdecir los porcentajes de ahorro con una explicación clara y manifiesta. Como él contaba, siento no recordar su nombre cosas de una memoria decrépita, sólo el 50% de la movilidad de automóviles se realiza por autopistas o autovías, y en estas ya hay tramos que están marcados con velocidades inferiores a los nuevos límites para adecuar la velocidad a la seguridad necesaria al trazado de las mismas. Realmente el ahorro energético no superaría nunca el 2% y siempre y cuando los coches estuviesen en un perfecto estado de mantenimiento, no sólo de sus neumáticos como de sus motores, cuestiones que en un entorno de crisis responsable de esta medida es mucho suponer, no en todos los hogares hay hoy en día una holgura económica suficiente para mantener el coche en un perfecto estado de mecánica.

Pues bien siento decir que en mi caso, y en el de miles como yo que ayer sufrieron el devastador atasco, el ahorro del 15% o del 2% se fue en una sola noche al garete. O nos hacemos otro reajuste mayor a la baja en la velocidad media de nuestros desplazamientos, o seremos unos insolidarios con el resto de conciudadanos en la responsabilidad impuesta por nuestro gobierno en el gasto de combustible. Y todo lo que ayer ocurrió me temo que fue culpa mía y de los miles de coches que no fueron previsores y decidieron subir a sus casas a dormir, iniciar un viaje o simplemente salir a cenar un día que existía previsiones de nevada. Uno paga sus impuestos para circular por las carreteras, mejor dicho autopistas que se construyen con nuestro dinero, cualquier día del año, nieve, llueva o haga sol. Lo único que espera es que los responsables del mantenimiento de las mismas, en este caso el Ministerio de Fomento, tengan un cierto control sobre la situación y mucha previsión para que no se produzca el caos.

A modo de resumen os cuento mi periplo. Todo empezó a las 20,45 cuando salí de casa, y por razones que no aportan nada al problema, entré a eso de las 21,00 h en la M-50 dirección Pozuelo. Primer atasco de lo que iba a ser una larga noche. Y en esta ocasión nada que decir. Se había producido un accidente múltiple de doce vehículos con resultado de dos heridos graves y ocho leves. Quizás sólo un comentario, existen en todas las autopistas unos paneles informativos que se deben activar informando con inmediatez del percance para evitar que los que por esa carretera teníamos pensado transitar entráramos en el desvío como ratones en la ratonera. No funcionaron adecuadamente y allí me vi durante dos horas parado hasta que se puedo limpiar la calzada y reanudarse el tráfico. Esos mismos paneles que ayer no funcionaron hoy nos pedían uno tras otro nuestra colaboración y nos recomendaban no superar el nuevo límite de velocidad a partir de pasado mañana. Cierto es también que la Guardia Civil tardó más de lo debido en cerrar el acceso y desviar el tráfico haciendo que el atasco creciera innecesariamente con más vehículos que se vieron en mis mismas circunstancias. Después de un par de horitas de mucha paciencia y entendiendo las razones ajenas a ninguna voluntad decido deshacer camino e incorporarme a la A-6 para volver a casa. Ilusión que se desvanece a los pocos minutos, cuando llegando por la vía de servicio a Las Matas me encuentro de nuevo inmerso en el caos. Esto iba para largo, no tenía buena pinta y ya en la radio se comentaba la caótica situación de la carretera. Colapso hasta los Túneles de Guadarrama, camiones cruzados, coches en el arcén, las quita nieves sin poder hacer su trabajo, la nieve seguía cayendo. Por cierto, los paneles seguían mudos. Reposté en la gasolinera que allí se encuentra y después de una hora donde no avancé más de 500 metros decidí volver sobre mis pasos para buscar una salida alternativa. De vuelta a la M-50 ya despejada para buscar el puerto de Galapagar y llegar hasta casa. Tercera ratonera. Inicié la subida a buen ritmo, con cuidado por la nevada, pero con un piso en un estado más que razonable, pero cuando ya casi estaba llegando al alto, de nuevo un parón, de nuevo un atasco, de nuevo un caos en la carretera. Tarde más de tres horas en recorrer el último kilometro, y ya en ese tiempo si es cierto que la nieve había empezado a empeorar la situación y empezaba a helarse en el asfalto complicando muchísimo la circulación.

Un torrente de preguntas te haces cuando estas metido en tu coche y tardas unas seis horas en hacer un recorrido de menos de 50 kmts. Da igual, cuestionar en esas circunstancias es multiplicar tu grado de desesperación hasta límites insospechables, hasta límites casi enfermizos previos a un ataque de ansiedad, un infarto, o un rapto de locura.

Lo peor de todo es desayunarte esta mañana las declaraciones de la Secretaria General de Infraestructuras, Inmaculada Rodríguez-Piñero, asegurando que el Gobierno actuó con carácter preventivo para evitar los problemas de la nieve en la A-6. Con todos mis respetos, y perdón por la soez: ¡una mierda señora! Mire usted, es mentira que todos los métodos paliativos estuvieron operativos desde el primer momento, Es mentira que la nevada superara todas las previsiones, es mentira que el caos producido fuese consecuencia de unas circunstancias que fueron absolutamente inevitables. Ni se tomaron medidas a tiempo, ni hubo claridad en las mismas, ni se gestiono con criterio la situación. La negligencia fue una vez más la razón de la sin razón. Les pagamos para gestionar situaciones atípicas y si quiere extremas, pero al final recibimos inoperancias, improvisaciones, y falta de soluciones. Señora mía dimita y con usted todos los gabinetes responsables, me da igual de que administración se trate pero son todos ustedes una panda de irresponsables e ineficaces. Lo siento no trago ninguna más, no sólo nos mienten en sus declaraciones, además insultan nuestras inteligencias. Puedo decir que yo estuve allí y desde el terreno fui testigo en tres ocasiones distintas de lo inútiles que pueden ser ustedes gestionando nada.

Abandonen, por favor, si son unos incapaces que le vamos a hacer, pero al menos no mientan.
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domingo, 27 de febrero de 2011

Popurrí de la Chirigota "Los Pre-Paraos" - Carnaval de Cádiz 2010 (Semif...



Carnaval de Cádiz. El carnaval de las Chirigotas, los Coros, las Comparsas y los Cuartetos, de las Murgas o Charangas. Tesororo del Patrimonio Cultural Inmaterial de España desde Julio de 2009.
Seguramente la Chirigota Los Pre-Paraos no es un ejemplo purista, sevillanos en la Tacita de Plata, casi un pecado para los gaditanos de pro, pero un fiel reflejo del humor, la ironía, y el sentido que una fiesta universal aporta a estas fechas desde la alegría, el alborozo y el jolgorio más espontáneo y popular. La victoria de Don Carnal sobre Doña Cuaresma, rienda suelta a la satisfacción de todos los apetitos que la moral cristina refrena posteriormente por medio de la cuaresma. Es Carnaval es tiempo de disfrutar.

domingo, 20 de febrero de 2011

Elefantes - Se Me Va



Elefantes, un grupo gallego de pop español, desaparecido ya hace un tiempo, pero con temas realmente buenos. Una lástima que se separaran. El tema no es de ellos, pero realmente la versión es genial.
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domingo, 13 de febrero de 2011

Odio Cainita.


Hace algunas noches cuando volví a casa de trabajar me encontré a mi hija Belén leyendo el periódico. Me hace mucha ilusión ver como mis hijos aún siendo niños sin llegar a la edad de la adolescencia se interesan por lo que ocurre cada día, y como su interés y hambre por conocer cosas nuevas les lleva a ojear los diarios e intentar comprender bajo sus parámetros la actualidad diaria. De vez en cuando me veo atrapado en su afán por entender situaciones, hechos y realidades que están aún lejos de sus conocimientos y por tanto vivo situaciones complicadas de las que salir sin mácula no es tarea baladí. Intentar explicar o aclarar ciertos términos y salir airoso del atolladero no siempre es fácil, puedes caer en la trampa de ofrecer una explicación excesivamente vacua y quedar como un verdadero imbécil, o te puedes embrollar en una madeja enorme de incongruencias dejando sin respuesta a tu atónita hija o hijo que te mira con esa cara que lo dice todo sin emitir una sola palabra. Normalmente recurro a una salida fácil y muy práctica, recomiendo al interesado o interesada que coja el diccionario de la Lengua y que busque por si sólo la respuesta, además del punto de practicidad creo sinceramente que es una buena y sana costumbre la consulta del mismo para saciar el conocimiento, y cuando adquieres esta costumbre de pequeño te acompaña por el resto de tus días.

La pasada noche viví una de esas situaciones. Ya era tarde, Belén estaba a punto de irse a dormir y me pareció adecuado dar respuesta a su curiosidad y falta de conocimiento sin necesidad de mandarla a buscar el gran libro del saber y mi tabla de salvación en muchas ocasiones. La pregunta que me hizo según ojeaba el periódico fue que cual era el significado de odio cainita. La mire durante unos segundos mientras que articulaba mi respuesta de forma acelerada en mi cabeza, debía ganar un poco de tiempo antes de decir una palabra. Se encendió en mí la luz roja de alarma, seguro que voy a entrar en terreno farragoso, pensé. Odio y cainita juntos es una mala mezcla para una niña de once años llena de curiosidad, en una edad donde todo quiere ya saber, donde ya se genera sus propios planteamientos y discierne entre el bien y el mal como términos contrapuestos y absolutos. Con mi mejor sonrisa e intentando proyectar la autoridad moral que me concede la sabiduría de la edad, sin dejar ningún resquicio a la más mínima duda que permitiese una batería de nuevas preguntas, le explique que se trata de un tipo de odio o enemistad que se genera entre los seres más allegados o afines, y que toma el nombre de cainita por Caín que asesino a su hermano Abel y es el ejemplo más universal del peor sentimiento de odio que puede ocurrir entre seres muy cercanos. Me miró con esos ojos que delatan que hay algo que no ha quedado muy claro, que la respuesta ha sido honrosa pero insuficiente, que muy al contrario acababa de despertar al ser insaciable que lleva dentro.

Papa, me dijo, ¿Cómo es posible odiarse entre hermanos, odiar a las personas más cercanas? Odiar está muy mal, pero creo que aún es peor odiar a un hermano, a un amigo, a un compañero de clase, a un familiar, no entiendo como se puede odiar a los que más debes querer.

Me quise morir, era ya cerca de las diez y media de la noche, mi día había sido largo, muy largo y duro, muy duro en el trabajo, estaba cansado, sólo quería cenar una ensalada ligera, coger mi libro e irme a la cama para intentar distraerme con la novela que estoy despachando y conciliar un sueño reparador durante las pocas horas que consumo cada noche. Pero ella esperaba mi turno, la solución que le había ofrecido no había sido contundente, no había cerrado la puerta de la curiosidad y reclamaba un mayor número de argumentos explicativos a sus contundentes dudas.

Veras, le dije, tienes razón, odiar es un sentimiento despreciable. Desear el mal de los demás es abominable y peor aún cuando ese mal se lo deseas a la gente que está más cerca de uno. Es algo que nadie, nunca debería hacer, pero el ser humano es complicado en sus sentimientos, en sus deseos, en sus pensamientos y principios. La envidia, la venganza, el ansia de poder, la intransigencia, la intolerancia, suelen ser motivos para el odio y son sentimientos que uno debe desterrar.

Esta vez fui yo quién la miró con cara de cordero degollado, pidiendo tregua, y solicitando su conmiseración. Entendió mi mensaje no verbal y decidió zanjar el tema apiadándose de su agotado padre no sin antes sentenciar que si odiar es un sentimiento atroz, odiar al que más debes querer era una total estupidez.

Poco rato después me fui a la cama con un doble sentimiento: lo difícil que es ayudar a moldearse a una personita que aún está muy lejos de alcanzar su madurez y lo estúpida que es la raza humana.
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sábado, 5 de febrero de 2011

Sinestesia. El arte de ver la música, tocar la tristeza y oler los colores.


Este es el título de un artículo que he leído hoy y me ha fascinado.

La sinestesia es descrita por los neurólogos como una comunicación anómala entre áreas cerebrales, lo que el vulgo define de forma clara y llana como un cruce de cables. Debido a este fenómeno psicofisiológico algunas personas pueden experimentar sensaciones en un determinado sentido (por ejemplo, el oído) cuando se estimula otro (pongamos, el tacto). Es decir, que pueden ver formas geométricas de colores cuando escuchan una canción, por ejemplo.

Lo más común (en un porcentaje de un 49%) es que se crucen los cables de los estímulos léxicos (letras, números o palabras escritas) con los colores, de forma que el sinesteta léxico ve los grafemas de un determinado color, siempre el mismo, independientemente del tono en que esté impreso. La “a” siempre será roja y la palabra “teléfono”, por ejemplo, siempre será amarilla, la lea donde la lea.

También es bastante frecuente (28%) que el sinesteta vea colores y formas cuando escucha ciertos sonidos (sinestesia musical). Por eso Frank Liszt le pedía a su orquesta que tocara “un poco más azul” o “no tan rosa”, algo que lógicamente los músicos no acababan de comprender.

Hay otros tipos de sinestesia menos frecuentes, como los provocados por el sabor (4%), el olor (4%), el dolor, el tacto o incluso las personas (3%).

Esta anomalía sólo la padecen el 0,05% de la población, es un trastorno de la percepción pero sin restar capacidades como podría ser la ceguera o la sordera, muy al contrario añade nuevas percepciones enriqueciendo en muchos casos la original.

Me parece extremadamente fascinante que exista gente con la posibilidad de oír de un color determinado los sonidos metálicos, ver un país de color azul, los días de la semana de colores diferentes, o distinguir entre números femeninos y masculinos. Me encantaría saludar cada mañana en verde al llegar a la oficina, oír azules las risas de mis amigos, saborear en rojo los besos que recibo y oler alegría en cada rincón de mi casa.

Seguro que ser sinesteta es ser más sensible, es ser más creativo, es ser más perceptivo y especial. Creo que en estos momentos donde todos vemos en negro el presente y parte de nuestro futuro sería una ventaja padecer sinestesia para incorporar el arco iris al completo en la visión de nuestras vidas.

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sábado, 29 de enero de 2011

Emigrantes


Estos que en la foto se ven eran emigrantes españoles que se vieron obligados a salir de su país años después de una guerra fratricida para encontrar un trabajo que aquí se les negaba. Fueron años duros, años de hambre, de miedo e incertidumbre, de horror en lo político, años de pena, dolor y miseria. Cientos de miles de compatriotas salieron allende las fronteras para poder encontrar una posibilidad de vida, para poder ganar un jornal cada mes, para mantener a sus familias, para ganar un dinero que les permitiera mal vivir seguramente, para salir de la pobreza, para encontrar una ilusión y construir un futuro para sus hijos, años de sacrificio, soledad y tristeza.

Con casi cuatro millones setecientos mil parados, un 20,3% de la población activa, con más de un millón trescientas mil familias rozando el umbral de la pobreza porque ninguno de sus componentes trabaja, con un paro juvenil cercano al 43%, la situación laboral en nuestro país se hace insostenible. Como hace sesenta años, volvemos a pensar que la única salida posible para muchos será coger la maleta y emigrar a otros países. Cada día son más los conocidos y amigos que reflexionan sobre esta posibilidad, cada día son más los que se plantean como única salida a su situación vender lo mucho o poco que tienen y dar un salto en busca de soluciones que en su país se les niega.

Hoy hemos podido leer en la prensa que Alemania necesita entre 500.000 y 800.000 profesionales cualificados: ingenieros, arquitectos, técnicos y especialistas. Hoy Angela Merkel es esperada por nuestros jóvenes como en la España de los 60 dimos la bienvenida a Mr. Marshall. Tenemos una generación desesperada, una generación JASP, jóvenes aunque sobradamente preparados, que ve como su único futuro profesional posible está lejos de su familia, lejos de sus amigos, de su gente, de su hogar. Es una generación perdida para nuestro país, una generación sin esperanza, sin ilusión, una generación muerta laboralmente incluso antes de poder empezar a demostrar todo aquello que pueden llegar a aportar.

Dentro de poco veremos como hacen la maleta, como con su equipaje lleno de conocimientos se irán concentrando en aeropuertos, estaciones de trenes y puertos con billetes a cualquier parte, con billetes que les permitan viajar al futuro, a un futuro lleno de incertidumbre, a un futuro que su propio país les negó. Me da pena, mucha pena, me indigna la idea, siento rabia y frustración. Pienso en mis hijos, aún pequeños, pero sé que posiblemente ellos deban elegir cuando llegue su día el mismo camino. El esfuerzo que hacen las familias, el esfuerzo que hace un país en la formación de sus jóvenes, es baldío cuando a ellos no les queda otra elección que emigrar para vivir.
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sábado, 22 de enero de 2011

Pasa la Vida


Pasa la vida, pasa la vida y no has notado que has vivido
cuando pasa la vida.
Pasa la vida, tus ilusiones y tus bellos sueños,
todo se olvida.
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Pasa la vida igual que pasa la corriente en el río
cuando busca el mar que son caminos diferentes
ahí a donde quiera que va.

Ayer por la tarde fui a cortarme el pelo. Tengo por costumbre que cada mes y medio aproximadamente y haciendo coincidir esta cita con un viernes por la tarde o una sábado por la mañana me acerco a la peluquería. Acudo a la misma desde hace ya unos 35 años, allí siempre han estado Benito, Pepe y Mariano. Soy animal de costumbres, soy fiel cliente y me he sentido siempre entre amigos. Empecé a ir acompañado de mi tío con apenas trece años y desde entonces no he dejado que nadie más me cortase el pelo.

Han sido testigos de mi vida, han participado de los grandes acontecimientos siempre adelantándose a los mismos por unas horas. Han sido confidentes, terapeutas, consejeros, solidarios, amables, sensibles. Han participado de mis alegrías con entusiasmo, me han consolado en mis desgracias personales, han perdonado mis errores y me han ayudado en mis peores momentos con sus ánimos. He vivido sus problemas, sus emociones, sus alegrías y sus penas. Empezaron siendo mis peluqueros y hoy son mis amigos.

Ayer Mariano me dijo que se jubilan, que en poco menos de dos meses cierran la peluquería. Que ya están mayores, que a Pepe le ha dado una angina de pecho y que Benito y él han pensado en que ya está bien de esfuerzos, de jornadas de doce horas, de pelear cada día, que ha llegado el momento de descansar y vivir lo que quede por delante disfrutando del retiro, de las sus mujeres e hijos, de sus nietos, de las partidas de mus, de la copita y el café en el bar del pueblo después de comer, de pasear e incluso, porque no, de hacer algún viajecito a la playa con el Inserso.

Me quedé helado. No me lo esperaba, no daba crédito. Se jubilan, ¿Cómo es posible? Pues así de fácil, han pasado los años, ha pasado la vida, y como yo que él lunes pasado cumplí años, ellos han ido haciéndose mayores, y yo a su lado sin ser consciente que efectivamente llegaría el día. Ayer fue todo distinto, mientras Mariano trabaja con mi cabeza apenas hablamos, no comentamos el último partido de fútbol, no mencionamos ni al gobierno ni a la oposición ni a la madre que parió a ambos, no hablamos de cómo me va o me deja de ir en el trabajo, no me preguntó por mis hermanos, por Pablo que hace tiempo que no le llevo, ni recordamos a Paco y Ricardo que al igual que yo fueron sus clientes desde el inicio de su negocio. Ayer, mientras Mariano trabajaba con sus tijeras, me recortaba las patillas, lavaba la cabeza, y me secaba con el secador nunca muy caliente para no quemarme, recordé muchos de los momentos compartidos, en silencio reviví mi primer día así como muchos de los que cualquiera de los tres han compartido conmigo. Ayer me di cuenta de cómo pasa una vida, de cómo aquello que nunca piensas que ha de suceder, que nunca te planteas que terminará llega a su fin. Han sido 35 años de mi vida los que han pasado, ellos han sido testigos de cada uno de esos años, siempre estaban, cada mes y medio los veía, acudía a ellos y en poco más de media hora nos poníamos al día de todas nuestras cosas.

Uno es consciente que se hace mayor, han pasado ya muchas cosas que han sido hitos trascendentes en todos estos años. Hay fechas ya muy señaladas en el calendario, he vivido acontecimientos que me han marcado el camino, he recorrido un largo trecho, pero quizás cosas como la noticia de ayer son las que te hacen pensar de forma abrupta que realmente la vida pasa, que el tiempo no se detiene para nadie.

Hoy tengo dos nuevos problemas, pierdo a tres amigos fieles en el viaje de mi vida, y en poco más de un mes y medio tengo que buscar una nueva peluquería, unos nuevos compañeros para recorrer junto a ellos espero el último trayecto de esta senda, que estoy seguro será más corta en el tiempo.
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domingo, 16 de enero de 2011

¿Qué cuantos años tengo?


Desde hace un par de años, cuando llega el día de mi cumpleaños vengo aquí para rendir pleitesía pública de mi onomástica. Mañana nuevamente incorporo a mi trayectoria vital un ciclo completo de 365 días. Van pasando los días, las semanas, los meses y los años, y aún continúo aquí entre todos vosotros. He de acreditar públicamente que no tengo ninguna intención de abandonar este mundo sin antes despedirme de muchos de los que considero han realizado más méritos que yo mismo para salir por la puerta que te invita al último viaje, el viaje sin retorno.
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No es que sea mayor, no siento que aún haya alcanzado la edad suficiente para que los que te rodean disculpen las estupideces que haces, piensas o dices, todo se andará, pero aún hoy soy el único responsable de mi idiotez, ya me gustaría encontrar un responsable subsidiario que avalase mis torpezas diarias, los errores que cada día cometo, las tonterías y bobadas que realizo a cada instante.

Hace justo un año y un día, cual sentencia penitenciaria, un alma anónima realizó un comentario al post que escribí en tan señalada fecha: "¿Qué cuantos años tengo? ¿Que importa eso? tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento...!!! Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo". No lo he olvidado en todos estos días, lo he tenido muy presente y me parece la mejor manera de afrontar el avance del calendario. Estoy convencido que alcanzada una edad lo que realmente es importante es todo aquello que molesta al resto del mundo que poco te importa, lo que muchos años has callado, tapado, ocultado, frenado, capado y enterrado dentro de ti mismo para no molestar, ofender, y disgustar a un ingente montón de personas que nada te aportan y nada te importan. Tengo la edad suficiente para querer ser feliz los años que me quedan, para querer alcanzar todo aquello que me queda por hacer. La edad suficiente para dar hasta el infinito a todos aquellos que realmente me importan, para amar y ser amado, para ser infinitamente generoso con los que quiero, para ser el más egoísta de los humanos contra aquellos que nada me ofrecen, para reír cada día, para disfrutar de cada instante, para emocionare a cada momento, para disfrutar y ser disfrutado, para enloquecer cada minuto con el don más hermoso que poseemos: la vida, un regalo que no valoramos, un presente que tiene su fecha de caducidad para todos nosotros.

Este año no hago balance, sé que he cometido muchos errores, pero también sé que he vivido y disfrutado de momentos muy especiales y mágicos. Soy afortunado, tengo mucho más de lo que merezco, voy perdiendo el miedo y hago mucho más cada día de lo que quiero y siento.

Una última cosa, como genéticamente pertenezco a una familia no demasiado longeva y para que no exista duda alguna: “Le tengo prohibido a mi cuerpo morir. De suceder tal eventualidad y por si fuera posible no dejarla impune, me gustaría que se supiera que fui desobedecido”.
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