sábado, 28 de marzo de 2009
sábado, 21 de marzo de 2009
“Soy optimista. No me parece muy útil ser otra cosa”. Sir WinstonChurchill

Con esta frase empecé un artículo que me pidieron en abril de 2007 los señores de El Periódico de la Publicidad para participar en su quinto aniversario desde que vieron la luz en el sector profesional al cual pertenezco.
Hoy la rescato para intentar lavar un poco mi imagen, la que en los últimos escritos he transmitido, la que alguno de vosotros me ha comentado que trasluce de mis palabras hilvanadas, una imagen de alguien melancólico, de alguien poco alegre, incluso de alguien que esta reñido con la vida, enfadado con lo que tiene a su alrededor, poco conformista y airado con el mundo. Pues lo siento pero no, soy de naturaleza optimista, y además como bien decía Sir Winston, no me parece útil ser otra cosa.
Cierto es que la vida no regala nada, que hay muchas razones por las cuales puedes aparcar la mejor de tus sonrisas en casa, y salir ya de buena mañana maldiciendo la suerte que a uno le ha tocado en vida. Cierto es también, que hay veces que resulta difícil aferrarse al optimismo, que pareces del género tonto si te presentas cada mañana en tú puesto de trabajo como si a tú alrededor llevaras siempre alquilada una cohorte de pajaritos cantando, de florecillas del bosque sembrando tú camino, un solo sol alumbrando tus pasos, y tatareando alguna de las melodías de Sonrisas y Lágrimas, The Sound of Music para ser fiel al título original. No, no se trata de parecerse a Julia Andrews y la familia Trapp al completo, pero verdad es que sin excederme en demostraciones bucólicas musicales, tengo motivos para ser optimista. La primera es la utilidad de la misma como contraposición a las demás. Que mejor que guiñar a la vida un ojo, sonreír ante lo que te espera a cada instante, bueno o malo lo tienes que vivir, lo debes pasar, bueno o malo has de hacer de tripas corazón y atravesar sin más lo que en cada doblez, en cada esquina te espera a modo de destino. Si he de recorrer mucho trecho, lo quiero hacer con un cierto grado de ilusión, de alegría, y en los peores momentos pensar que todo pasa y que todo llega, y que al final es una estación más que recorremos y que como en casi todas ellas no has llegado aún a tu destino final. No quiero un camino de amargura, al menos no quiero ser yo quién sume más espinas a las que ya te encuentras sembradas en el recorrido de los años. Quiero seguir sonriendo a todos los que a mi paso me encuentro, quiero regalar un buenos días, o un gracias, o incluso un perdón si de mi ha nacido una mala acción, pero siempre quiero regalar un gesto de cercanía, de proximidad, de afecto, de cariño, de ilusión y de felicidad. Estoy convencido que cada cual recibe lo que da, y si a alguien le ofrecemos en cada instante lo mejor de nosotros, de igual manera recibimos lo mejor de todos.
Tengo más razones para ver la vida con optimismo, por nacimiento estoy en esta parte del mundo que nada falta; un hecho tan aleatorio, o no, como haber nacido de unos ancestros y no de otros me ha regalado una vida infinítamente más cómoda y más feliz, que muchos millones de semejantes que no tienen nada y que nada o poco les espera. He nacido en un tiempo y en una época, y un lugar donde no he conocido la hambruna, la guerra, las catástrofes. He conocido el amor, he podido compartir mi vida con los seres queridos, tengo amigos, soy padre por dos veces, trabajo, y la vida me ha ofrecido muchos momentos mágicos, momentos especiales que me han formado mi persona y pertenecen ya a mis recuerdos más íntimos y valorados. He viajado, he visitado otras ciudades, otros países, he disfrutado con las cosas más pequeñas, con los detalles. Tengo manos, pies, ojos, oigo, hablo, escribo, duermo, sueño, vivo. Incluso y aunque parezca una paradoja he tenido la oportunidad de sufrir, de añorar, de echar de menos, de llorar, de sentir dolor y angustia. Soy un afortunado por todo ello y por todo lo que me falta por relatar. Como no voy a ser optimista, al final que otra cosa más útil puedo ser.
viernes, 20 de marzo de 2009
Bolero. Contigo Aprendí.

Bolero; es la distancia más corta que existe entre un hombre y una mujer.
Contigo aprendí, que existen nuevas y mejores emociones,
Contigo aprendí a conocer un mundo nuevo de ilusiones,
Aprendí que la semana tiene más de siete días,
A ser mayores mis contadas alegrías,
A ser dichoso yo contigo aprendí.
Contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la luna,
Contigo aprendí que tú presencia no la cambio por ninguna
Yo aprendí que puede un beso ser más dulce más profundo
Y que puedo irme mañana mismo de este mundo,
Las cosas buenas ya contigo las viví,
Y contigo aprendí que yo nací el día que te conocí.
Contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la luna,
Contigo aprendí que tú presencia no la cambio por ninguna
Aprendí que puede un beso ser más dulce y más profundo
Que puedo irme mañana mismo de este mundo,
Las cosas buenas ya contigo las viví,
Y contigo aprendí que yo nací el día que te conocí.
Y contigo aprendí que yo nací el día que te conocí.
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sábado, 14 de marzo de 2009
Menos Tú Vientre. (Miguel Hernández)
domingo, 8 de marzo de 2009
A Kiss is still a Kiss

Esta tarde escuchaba la canción " As Time goes by" el clásico de la mítica película Casablanca, la entrada previa a esta en forma de vídeo rescatado del océano de You Tube. Según escuchaba esta melodía pensaba a la vez todo lo que un beso representa, lo mucho que encierra el roce de unos labios sobre otros, el roce de unos labios sobre una mejilla, en una mano, rozar con los labios cualquier centímetro de piel de un ser querido. Un beso es una manifestación de amor, de cariño, de amistad. Un beso es la forma más fácil de decir te quiero, un beso es una demostración de cariño, de cercanía, de proximidad; un beso sella una amistad, un beso expresa respeto, un beso lo das, lo recibes siempre de las personas que siempre están cerca de ti. A kiss is still a kiss.
No sé lo que pensáis vosotros pocos que acudís a esta cambra, pero yo tengo la sensación de que cada día beso menos, que cada día beso menos a mis seres más queridos. Tengo la sensación de que cada día digo menos te quiero, cada día soy más tacaño en mis manifestaciones de amor, de cariño, de amistad. No sé si estamos perdiendo lo esencial de la vida, no sé porque cada día me alejo, nos alejamos más, de lo que realmente es importante, de lo que es sencillo, de lo que merece la pena. Quizás estamos confundiendo nuestro guión en la vida con la impostura de ser lo que no eres, de parecer lo que no eres, de mantener una imagen que no eres, de aparentar lo que no eres. Yo no sé vosotros, pero creo que yo no quiero seguir este camino, necesito cambiar la senda, necesito deshacer mis pasos, volver al tiempo de la ilusión, volver al tiempo de la emoción, buscar el roce de unos labios, decir un te quiero lleno de sentimiento, besar la mejilla de una amiga, de un amigo, de un hermano. A mi pesar ya no puedo besar a mis padres, menos a mis abuelos, pero hoy hubiese dado una vida, y no tengo siete como los gatos, por dejar mis labios marcados en las caras de los seres que ya no están a mi lado, de los seres que en un pasado, y en algún caso no muy lejano, me recibían con una sonrisa y un beso, un hermoso beso de hermano mayor, un beso cálido, sereno, protector.
¿Sabéis que voy a hacer ahora mismo ?, os voy a dejar, voy a terminar de escribir por hoy y me voy a ir a buscar a Belén y a Pablo, y ante su segura sorpresa los voy a llenar de besos, los voy a abrazar muy fuerte, y les voy a decir cuanto los quiero. Sé que les hará gracia ver a su padre como un poseso, pero sé también, estoy seguro de ello, que algún día recordarán la noche de hoy, que algún día recordarán cuando yo no pueda dárselos, unos besos que decían sin palabras cuanto amor podía darles, cuanto amor ellos generaron en mi.
Os pido un último favor, no seáis tacaños, besar, volver a rozar vuestros labios con los labios de vuestros seres queridos, es gratis y produce una enorme felicidad. Disfrutar y recordar que: " A kiss is still a kiss."
domingo, 22 de febrero de 2009
Cosas de Ayer
Me estoy haciendo mayor. Cada día siento más nostalgia del pasado, busco en mi memoria recuerdos de la niñez, recuerdos de una vida ya pasada, de días de felicidad e ilusión, de estabilidad y despreocupación, momentos llenos de alegría, donde los problemas no eran aún una sombra si quiera de lo que todavía estaba por llegar.Hace poco, matando algún rato desocupado, entretenido en no hacer nada, descubrir en el océano de Internet una página que me lleno de nostalgia, un espacio para recordar, http://www.teacuerdas.com/ , una llave para abrir el baúl de la memoria y traer hasta hoy algunas de las cosas casi olvidadas en la cambra de mi persona. Fui descubriendo los juegos con los que tantas horas compartí con mis hermanos, los comics, los tebeos, libros, mis cromos, aquellas series de televisión que tanto nos impactaron, la música, los "nuevos" coches que dejaban ya al mítico seiscientos viejo y anticuado. Volví a mi pasado de golpe, en mi cabeza se agolpaban muchos de mis recuerdos, imágenes de mi niñez, reuniones familiares, eternos partidos de fútbol con porterías señaladas con piedras en algún descampado, pedir a pies para elegir tus compañeros de equipo, el dueño del balón que jugaba siempre, mediar por mi hermano un poco más pequeño, pero un defensa letal que en más de una ocasión iniciaba una batalla campal con el equipo contrario por llevar a las máximas consecuencias su postulado de que o pasa el balón o pasa el delantero, pero nunca los dos juntos. Yo fui un niño de pan y chocolate para merendar, fui un niño de horas de calle con los amigos, jugando al fútbol, al churro media manga, manga entera, a policías y ladrones. Fui un niño que de vuelta del cole, cada tarde podía salir a la calle hasta que el sol se escondía, para volver después a casa, hacer los deberes, siempre estaban "chupados", un baño, cenar y a la cama. No había manera de sortear el implacable control de mi madre y de mi abuela, para entretenerme despistado junto con mis hermanos en el salón, esperando el inicio de aquellas películas de dos rombos, que insinuaban siempre mucho más que mostraban. Fui un niño que se crió con "El Virginiano", "Bonanza", los domingos a las tres comidas familiares con un exquisito pollo a la sal, que mi abuela primero y después mi madre cocinaban con todo su amor para nosotros.
Nostalgia de un pasado de "Cuentame", nostalgia de una niñez alejada de todos los sinsabores que hoy como adulto vivo y me ha tocado vivir, alejada en el tiempo del dolor de los seres queridos ya desaparecidos, alejada de todos los duelos que en esta vida, o quizás en cualquier otra, nos araña el alma, la hiere de muerte; nostalgia de todas las ilusiones que están aún por llegar, de esos planes y proyectos que hace algunos días relataba, y que por entonces estaban todos por cumplir, sin renunciar a nada en la vida, teniendo todo por hacer, sintiendo que el mundo que te rodea es lo suficientemente seguro que nada en el futuro producirá una sola lágrima de dolor.
Las cosas de ayer, las cosas que me han hecho como hoy soy, como hoy me veo, como hoy me veis; momentos, seres queridos, amigos, vivencias de mi pasado, mi infancia.
Las cosas de ayer, que en el fondo son las cosas de hoy, las que me han acompañado durante todos estos años, las cosas que han moldeado mi ser. Ni buenas, ni malas, iguales o distintas a las tuyas, pero las cosas que definitivamente me han hecho la persona que ya seré hasta el último de mis días.
sábado, 21 de febrero de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
Tengo Miedo.(Pablo Neruda)

Tengo miedo.La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
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Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
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Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
¡abandonada en medio de la tierra infinita!
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Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
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Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
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Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
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domingo, 8 de febrero de 2009
Tarsila do Amaral

Hoy vengo aquí tan sólo a compartir con vosotros un descubrimiento que realice ayer noche. Se trata de la obra de esta pintora modernista de origen brasileño, Tarsila do Amaral.
Me fascinó su pintura, me pareció extremadamente sugerente y realmente bella. No soy un conocedor en absoluto de su obra, y mis conocimientos en arte son bastante pobres. Nunca he tenido una especial sensibilidad y mucho menos suficientes conocimientos para poder opinar técnicamente sobre el arte de la pintura. Me imagino que como a muchos nos pasa, de vez en vez acudimos a un museo, exposiciones, galerías de arte, y disfrutamos de todo aquello que nos llena de sensaciones de belleza, hermosura, e incluso de bien estar al contemplar una obra creada por otros para nuestro propio disfrute.
He visto a través de fotografías alguna de sus pinturas y todas ellas me han perecido hermosas.
Tarsila de Amaral vivió en la ciudad de las luces en los años veinte del siglo pasado. Allí, parece ser que se empapo y aprendió las corrientes pictóricas de la época y de vuelta a su Brasil natal, empapada de la cafeína creativa de aquel hervidero de novedades (la frase es prácticamente literal de la crónica que ayer leí, pero extremadamente gráfica) decidió aplicar sus conocimientos a la realidad local y primigenia de su tierra natal. Aplicó las enseñanzas del cubismo, fauvismo y surrealismo a los chamizos, a la floresta, los cielos cerúleos, y la negra exuberante de Brasil.
En la fundación Juan March hay una exposición de su obra hasta el 3 de Mayo, creo que es una buena oportunidad de conocer y disfrutar de sus cuadros si esta muestra que encabeza el escrito, ("Cerro de la Fabela, 1924),te ha seducido de la misma forma que a mi.
Yo sin duda alguna me daré una vuelta para conocer algo más de Tarsila do Amaral y disfrutar de la belleza de sus pinturas.
sábado, 7 de febrero de 2009
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