domingo, 3 de mayo de 2015

Los Deshollinadores.

 
 

Una tarde, cuando el anochecer empezaba a visitar el día, un rabino rezaba en soledad sentado en un banco de la sinagoga.
Tan concentrado estaba en sus rezos que no se percató de la entrada de un joven que, en silencio, fue lentamente acercándose al lugar donde rezaba. El joven, cuya edad rondaría los dieciséis años se situó detrás del anciano rabino intentando que percibiese su presencia. Pasado varios minutos  y, viendo que el rabino seguía concentrado en sus rezos, el joven se acercó poniéndose esta vez frente a él.
-          Rabino, disculpe, buenas tardes.
El rabino, sorprendido, alzó la cabeza, se quitó sus gafas y respondió:
-          Buenas tardes hijo, ¿qué deseas?
-          Quisiera charlar con usted… si tiene tiempo y no le molesto.
El joven hablaba con respeto, aunque su tono y actitud demostraban la decisión y urgencia de esas edades, en las que las respuestas han de ser inmediatas.
-          Tú dirás, le apremió el rabino, mi tiempo es de quien me necesita.
-          Rabino he venido a verle porque quiero ser judío, señaló con un tono más serio.
Antes de que pudiese continuar, el rabino le interrumpió:
-          Me parce muy bien jovencito, pero antes déjame que te pregunte por qué quieres ser judío qué razón te ha impulsado a tomar esa decisión.
-          Es muy sencillo rabino, todos los judíos que conozco sois ricos y yo quiero ser rico, así que he pensado que si aprendo el Talmud encontraré la respuesta para conseguir mi objetivo.
El rabino se frotó los ojos y con un ademán de la mano le invitó a sentarse a su lado, aquella conversación iba a ser larga.
-          Mira hijo, quiero que me escuches con atención. Ser judío es algo muy distinto a lo que tú estás planteando. Ser judío es una religión, una filosofía de vida, una manera de afrontar el futuro que está más allá de nuestra existencia.
El joven gesticuló mostrando desacuerdo e impaciencia, como si ya supiese de antemano que el rabino no le iba a atender.
-          Mire rabino, si usted no quiere enseñarme el Talmud y prepararme para ser judío, me parece muy bien. Creo que lo mejor será que busque otra sinagoga donde el rabino sea más comprensivo.
Al mismo tiempo que decía esto, se incorporó, alargo su mano hacia el rabino y se despidió:
-          Gracias rabino, hasta siempre.
El rabino le siguió con la mirada al tiempo que pensaba en el error que iba a cometer aquel chico. Aquel planteamiento era un error que le iba a costar muy caro en su vida.
-          Espera, ¡Te propongo un trato!. No quiero que te marches así. Así que te propongo que lleguemos a un acuerdo.
-          ¿Qué acuerdo?
-          Verás te haré cuatro preguntas. Te aseguro que ninguna de ellas tiene una dificultad técnica o conceptual que no puedas resolver, son preguntas para las que estás sobradamente preparado. Si aciertas la respuesta de al menos una de las cuatro preguntas que te haré, dijo el rabino mirando fijamente al joven, te prometo que te enseñaré el Talmud. Ahora bien, si no eres capaz de acertar ni siquiera una, tú me tienes que jurar que abandonarás la idea de ser judío.
El rabino extendió su mano hacia el joven para que en un gesto de honor se comprometiera con el acuerdo. El joven de inmediato estrecho la mano del rabino y éste comenzó las preguntas.
-          Muy bien, quiero que te concentres y que sólo cuando estés preparado me des la respuesta a la pregunta. ¿Estás preparado?
-          Sí Rabino, cuando quieras.
-          La primera pregunta es la siguiente: dos deshollinadores judíos están limpiando una chimenea y se caen por el hueco de la misma. Cuando salen uno está limpio y el otro está sucio. La pregunta es: ¿quién de los dos va a lavarse?
El joven miró al rabino entre escéptico y seguro. La respuesta no sólo era obvia, era muy fácil.
-          Rabino, es evidente que el que está sucio.
-          No es así amigo mío, porque desde el punto de vista de la REALIDAD, lo que ocurrirá es que el que está sucio miraría al que está limpio y pensaría ¨no me he manchado¨. Sin embargo el que está limpio miraría al que está sucio y pensaría ¨me he manchado¨. Así que iría a lavarse el que está LIMPIO.
El joven miró al rabino incrédulo pero no se atrevió a contradecirle, aún quedaban tres preguntas.
-          Bien continuemos, dijo el rabino. La segunda pregunta es la siguiente: dos deshollinadores judíos están limpiando una chimenea y se caen por el hueco de la misma. Cuando salen uno está limpio y el otro está sucio. La pregunta es: ¿quién de los dos va a lavarse?
El chico le miró con una expresión que delataba no saber muy bien qué estaba pasando, no sabía si debía contestar, decirle al rabino que le estaba tomando el pelo, o simplemente irse y buscar a otro rabino. El problema es que había hecho una promesa y debía cumplirla. Así que decidió contestarle.
-          Según lo que me has dicho antes, irá a lavarse el que está limpio.
-          No señor, espetó el rabino. Porque desde el punto de vista de la VERDAD, lo que pasaría es que el que está limpio se miraría a si mismo y diría ¨no me he manchado¨. El que está sucio se miraría a si mismo y diría ¨me he manchado¨. Luego iría el que está SUCIO.
-          Muy bien rabino, si tú lo dices… el chico no sabía qué hacer, ni decir, pero su curiosidad le animaba a seguir el juego.
-          Vamos a ver hijo, debes concentrarte en la preguntar y pensar antes de contestarla. Llevas la mitad de las oportunidades falladas, así que no te precipites le pidió con un tono suave y paternalista. Está bien, pasemos a la tercera pregunta: dos deshollinadores judíos están limpiando una chimenea y se caen por el hueco de la misma. Cuando salen uno está limpio y el otro está sucio. La pregunta es: ¿quién de los dos va a lavarse?
Al chico se le dibujó una sonrisa en la cara y contestó rápidamente:
-          Está muy claro, rabino. Una vez el limpio y otra el sucio.
El rabino negó con la cabeza:
-          No señor. Desde el punto de vista METAFÍSICO es imposible que dos personas que han caído por el mismo agujero, una salga limpia y otra sucia. O salen los dos limpios o salen los dos sucios, luego ésta situación es imposible.
-          Lo que tú quieras rabino….Si tú lo dices… la desesperación del chico iba creciendo por momentos.
-          Te queda la última oportunidad, y ya sabes lo que me has prometido: si no aciertas ninguna pregunta, deberás abandonar la idea de ser judío. Muy bien cuarta y última pregunta: dos deshollinadores judíos están limpiando una chimenea y se caen por el hueco de la misma. Cuando salen uno está limpio y el otro está sucio. La pregunta es: ¿quién de los dos va a lavarse?
-          Mira rabino, está muy claro. Desde el punto de vista de la realidad: el limpio. Desde el punto de vista de la verdad: el sucio. Y desde un punto de vista metafísico tenemos que decir que ésta situación es imposible, con lo que no tiene solución.
La cara del chico reflejaba la sensación del triunfo y de desafío al maestro, algo así como: ¨Ahora veremos qué me dices…¨
-          Hijo mío, suspiró el rabino, no has entendido absolutamente nada, según y cómo piensas tú, lo que jamás verás en tu vida es a dos judíos que sean deshollinadores.
Ésta historia se la escuché en una ponencia hace ya algunos años a Juan Mateo, excelente consultor, formador y escritor de distintos libros sobre liderazgo. Hoy releyendo uno de estos “Cuentos que mi jefe nunca me contó” no he podido resistir la tentación de reproducirlo en nuestra Cambra. Creo que nos ofrece una moraleja que podemos aplicar a todos los ámbitos de nuestras vidas. No sólo cuenta nuestro punto de vista, tenemos que analizar siempre todas y cada una de las alternativas que tenemos a nuestro alcance. No sólo existe una realidad o una verdad, estamos obligados a analizar cualquier posibilidad y respetar otras razones si finalmente pretendemos alcanzar cualquier acuerdo en la vida. Hay gente que lo intenta a diario, que aplica ésta lección a cada uno de sus actos, planteamientos y comportamientos. Aprendamos de los más sabios y tengamos la humildad suficiente para, al menos, reconocer que siempre hay más de una verdad, siempre hay más de una posible solución cuando tenemos la voluntad férrea de alcanzar un acuerdo.


viernes, 1 de mayo de 2015

El genocidio de la honestidad.




La honestidad es un valor o cualidad propia de los seres humanos que tiene una estrecha relación con los principios de verdad y justicia, y con la integridad moral. Una persona honesta es aquella que procura siempre anteponer la verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones. Así, esta cualidad no sólo tiene que ver con la relación de un individuo con otro u otros o con el mundo, sino que también puede decirse que un sujeto es honesto consigo mismo cuando tiene un grado de autoconciencia significativo, y es coherente con lo que piensa.
Genocidio es el exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.
Con los conceptos claros desde el inicio y adaptando a mi interés con una mínima licencia el significado de genocidio, declaro con la solemnidad que se merece el exterminio de la honestidad.
Nuestra sociedad ha eliminado de manera sistemática éste valor que antaño era una cualidad propia de nuestra especie. No puedo señalar cuando fue el inicio de tal devastadora catástrofe, no encuentro el origen exacto de tan dañina eliminación, pero hoy sé que, con honrosas excepciones a la vez que mínimas, el ser humano ha fulminado de sus principios uno de sus más importantes valores.
La verdad unida a la justicia y la total integridad se desvanecen en nuestras relaciones. Creo que mucho tiene que ver con una autoindulgencia mal entendida, también con la escasa autocrítica de cada uno, y la ponderación benévola que nos aplicamos de los principios de justicia e integridad. Siendo inconscientes en la mayoría de los casos nos hemos desprendido de todo aquello que nos incomoda, nos molesta, y supone un freno a la hora de alcanzar un banal confort.
Ser honesto es más difícil, es más complicado, en ocasiones incluso supone un esfuerzo denodado por el desafecto de los demás. Ser honesto en esta sociedad, que más se parece a un gigante estercolero, implica una lucha interior por la incomprensión generalizada y una confrontación con aquellos quienes te rodean. La ruindad instalada en los acomodados, en los resignados y en los hipócritas, hace de los honestos un grupo marginal, incómodo para el resto de las conciencias y prescindible socialmente. Nadie quiere oír las verdades del barquero, a nadie le gusta enfrentarse con sus míseros comportamientos, la cobardía humana rechaza ver en un congénere aquello que les recuerda sus peores cualidades. Es mejor que el honesto desaparezca de la faz de la tierra, es preferible moldear la injusticia y la mentira a los propios intereses para que la conciencia no castigue el alma y vivir una mentira de espalda a la justa realidad.
Honestidad, verdad, justicia, integridad y coherencia están íntimamente relacionados en las personas valientes. Son los pilares básicos del conjunto de valores que determinan el bien y el mal. La ausencia de éstos nos conduce irremediablemente a una vida despreciable, abyecta, e infame. Nos hacen sin duda alguna peores personas, más ruines, viles e indignos como seres humanos.
Me duele profundamente estar viviendo este genocidio, comprobar comportamientos miserables e injustos, me duele hasta decir basta descubrir la incoherencia y la falta de integridad en personas cercanas. Me duele la cobardía ajena, la omertá con que algunos callan y tapan la verdad.
No presumo de nada, no me señalo como ejemplo de nada, sólo intento mantener una coherencia que a la vez recoja en mi persona la integridad y la honestidad suficiente para intentar cada día vivir en la verdad y la justicia. No impongo mi razón a nadie, respeto la diferenciación con los demás, pero al menos si pretendo que aquellos que pensando y actuando de forma diferente a la mía lo hagan desde la convicción de la defensa de sus principios.
Hoy sé que ser honesto te pasa un recibo muy caro de pagar en una sociedad donde las cualidades y los valores han dejado de importar.


domingo, 26 de abril de 2015

Carminho - A noite gosta de mim




Un fado increíble, una voz que encandila el alma.
Saudade, nostalgia, añoranza, tristeza y melancolía.
El fado no es alegre ni triste,
el fado es el cansancio del alma fuerte.

domingo, 1 de marzo de 2015

Nueve años.



Después de nueve eternos años aún mantengo vivo el recuerdo de aquel fatídico día. El tiempo vuela a una velocidad endiablada. Se pasan los días, las semanas, los meses y años sin tener conciencia de la velocidad con la que gastamos nuestras vidas. Infinidad de momentos se agolpan en nuestro pasado con una inmediatez aplastante. Todo sucede en el efímero presente para convertirse en el segundo siguiente en un recuerdo más que forma ya parte de nuestro pasado. De todas ellas, la inmensa mayoría se perderán para siempre en el vacío del tiempo pretérito, sin espacio suficiente para formar parte de nuestras memorias. Sólo algunas nos seguirán acompañando el resto de nuestras vidas.
Siento hoy muchas ausencias importantes. Mis seres queridos que nos abandonaron de forma prematura cada uno de ellos. Sin llegar de lejos a esa media de edad que hoy hace a hombres y mujeres mucho más longevos. Se fueron todos antes de lo que les correspondían. Nos dejaron perdiéndose excesivos momentos importantes de nuestras vidas, esos momentos que la mayoría de los mortales tienen la posibilidad de disfrutar y participar al lado de todos los suyos. Mis padres, mi hermano, mi único tío, incluso mi abuela (la única que tuve la suerte de conocer) murieron pronto, muy pronto o excesivamente pronto en cada caso. Una única enfermedad, manifestada de cuatro maneras distintas me arrebato con saña y de forma anticipada a mis referentes más cercanos, a mis progenitores, a los que por desgracia les tocó sustituirlos en ese amor fraternal que nos ofrece a los humanos seguridad, calidez, confort, bien estar, y amor con mayúsculas.

De todos ellos, el más sentido, el que más duele aún, el que no acabo de digerir, ni admitir, el que más me sigue rasgando mis sentimientos, el que me rompió en miles de pedazos que aún hoy no me permite recomponerme o reconstruirme como una sola pieza es el de mi hermano. No es que los demás no duelan, todos han sido un zarpazo profundo en mi alma, incluso en su momento heridas devastadoras que después del tiempo pasado he aprendido a convivir con ellas sin cerrarlas en su totalidad. Pero lo de Él fue, está siendo, y será siempre distinto. No he sido capaz de coser ni un solo punto de este roto. La cicatriz sigue tan abierta como hace nueve años, la sutura se deshace sin posibilidad de cerrar la herida.

Son muchos los recuerdos, son muchos sus ejemplos, son muchas las lecciones aprendidas junto a él, son muchas las imágenes que le pertenecen en mi mente y en mi memoria. Él era mi hermano el mayor, un ejemplo y como he dicho en infinidad de ocasiones mi amigo. Con cuarenta y seis años recién cumplidos uno no se debe morir, no se puede morir. Toda una vida por delante, una familia a la que cuidar y atender. Negarle la posibilidad de disfrutar de su mujer e hijas los mejores años de su vida es cruel, privarle de todos los momentos de felicidad de todos estos años, y de los que seguro están por llegar, es lo mires como lo mires injusto e inhumano. Paco era un gran hombre, una gran persona, y merecía mucho más que muchos haber disfrutado de todo lo que la ruin enfermedad y la prematura muerte le han robado.

Hoy justo hace nueve años murió después de luchar contra la maldición de nuestra familia. Se enfrentó a su enfermedad con valentía, con esperanza, con ilusión, con todas las fuerzas que el maldito cáncer le iba robando cada jornada. Creo que Él sabía en el fondo de su alma que su pelea, que su lucha, que su última batalla estaba perdida, pero siempre, en cada momento, nos transmitía una esperanza que los que le rodeábamos perdíamos por días. Luchó y peleó hasta aquella tarde de un uno de marzo de dos mil seis cuando la muerte le arranco de todos nosotros, cuando la muerte le alejó para siempre de todos los que le amábamos y queríamos. Hoy hace nueve años que dejó este reino de los vivos para ir no sé muy bien a donde y aún no sé porque. Él debería haber seguido entre todos nosotros por muchos más años haciéndonos felices como sólo él sabía hacerlo.

Le robo a mi hermano este último párrafo para despedirme también de mi buen amigo Nacho. El jueves, y también de forma prematura, nos dejó para siempre. Nacho era mi amigo desde hace veinte y cinco años. Una amistad que se gesta casi sin querer, sin grandes alardes, simplemente por el hecho de estar cerca en un principio y después manteniendo el contacto necesario para que el caldo de cultivo generará los vínculos necesarios para que germinase nuestra amistad. Nacho te quería porque sí, sin pedir nunca nada y dando todo lo que tenía. Era generoso, cariñoso, desprendido, servicial con los demás, el primero en estar y nunca te fallaba. Nacho era así, y para sus amigos era imposible no quererle. Le hemos velado y ayer le acompañamos junto a su familia en su último adiós. Me cuesta creérmelo, pero en el fondo sé que nunca dejará de estar a mi lado, es una parte de mí, es parte de mi vida de adulto y formará parte de todos los que sin estar nos acompañan cada día. Nacho, como dijo ayer Pilar tu amada mujer, nos querías a todos y todos te queremos. Descansa en Paz.

domingo, 22 de febrero de 2015

Volare - Domenico Modugno - Nel blu dipinto di blu




Penso
che un sogno così non ritorni mai più:
mi dipingevo le mani e la faccia di
blu,
poi d'improvviso venivo dal vento rapito
e incominciavo a volare
nel cielo infinito...


Volare... oh, oh!...
cantare... oh, oh, oh,
oh!
nel blu, dipinto di blu,
felice di stare lassù.

E volavo
volavo felice più in alto del sole ed ancora più su,
mentre il mondo pian
piano spariva lontano laggiù,
una musica dolce suonava soltanto per me...

Volare... oh, oh!...
cantare... oh, oh, oh, oh!
nel blu, dipinto
di blu,
felice di stare lassù.

Ma tutti sogni nell'alba svaniscon
perché,
quando tramonta, la luna li porta con sé,
Ma io continuo a
sognare negli occhi tuoi belli,
che sono blu come un cielo trapunto di
stelle.

Volare... oh, oh!...
cantare... oh, oh, oh, oh!
nel blu
degli occhi tuoi blu,
felice di stare quaggiù.

E continuo a volare
felice più in alto del sole ed ancora più su,
mentre il mondo pian piano
scompare negli occhi tuoi blu,
la tua voce è una musica dolce che suona per
me...

Volare... oh, oh!...
cantare... oh, oh, oh, oh!
nel blu
degli occhi tuoi blu,
felice di stare quaggiù.

Nel blu degli occhi
tuoi blu,
felice di stare quaggiù,
con te!

Un pequeño homenaje a la canción italiana. Canciones de ayer, de hoy y de siempre.
Domenico Modugno uno de sus grandes representantes.
Canciones de mi pasado, de mi infancia, canciones que evocan en mi recuerdos llenos de felicidad.
Añoranzas de otros tiempos, tiempos felices cuando nada te perturba ni preocupa, años pertenecientes a una cálida niñez rodeado de cariño y amor.

domingo, 8 de febrero de 2015

De la desesperación a la desesperanza o viceversa.



Hay veces que uno escribe simplemente por el placer de hacerlo. Otras por la necesidad de expresar sentimientos, y en mi caso algunas pocas porque al poner negro sobre blanco me ayuda infinitamente a esclarecer mis ideas, mis opiniones, o graduar de forma justa y equitativa mis sensaciones y estados de ánimo.
Hoy es uno de esos días donde necesito aclarar un par de términos muy fáciles de confundir y mezclar inadecuadamente, ambos estrechamente ligados entre sí y que a menudo confundimos y erramos en su correcto uso.
He buscado la definición y significado de ambos términos para ayudarme a comprender mejor la diferencia existente. Ambos hablan de la alteración del estado de ánimo cuando aquello que deseamos, esperanza, se va evaporando sin ser alcanzado. En el caso de la persona desesperada ésta percibe que su estado no puede en rigor seguir soportándose, y por tanto hay que hacer algo, fuera esto lo que fuese. En cambio la persona desesperanzada está convencida que su situación puede seguir así indefinidamente, acepta de facto que ya nada ha de cambiar.
Se parte en ambos casos de la pérdida de la esperanza, pero los estados anímicos son o están bien diferenciados. La persona desesperada va a intentar cambiar la situación que le empuja en la dirección contraria al logro que se proponía. Se revelará ante los frenos que aparecen en su camino, peleará por producir los cambios necesarios que le ayuden a conseguir el objetivo perseguido. Algunas veces el propio ímpetu derivado de su estado hará que cometa errores, o que las situaciones contrarias se compliquen en mayor medida. Pero en sus reacciones mantendrá vivo su espíritu  para no aceptar aquello que no quiere, y en la búsqueda de soluciones encontrará el necesario estímulo para mantener viva la última esperanza de lograr lo propuesto.
La persona desesperanzada ha agotado todos los recursos necesarios para conseguir su anhelo. Realiza un ejercicio de aceptación, abandona la pelea y se ve inmersa en un sentimiento completo de melancolía inherente al estado de fracaso y la ausencia absoluta de esperanza.
Efectivamente no tengo muy claro si uno pasa de estar desesperado a estar desesperanzado o viceversa, o como dice el dicho si fue antes el huevo o la gallina. Si de mi hablo creo que el orden correcto es que la desesperación antecede a la desesperanza, y que ésta última es el último extremo de una situación que retrata perfectamente el sentimiento de una falta absoluta de esperanza.
Y ésta desesperanza tiene todo que ver con el momento social y político que nos ha tocado vivir en nuestro país, y también porque no decirlo mucho que ver con el tiempo profesional que acumulo a mis espaldas en estos últimos años.
Lo segundo es particular e irrelevante para el resto de los humanos, sólo a mí me compete y pocas soluciones tiene, quizás la única es la de cambiar de aires y buscar en un nuevo proyecto todo lo que mi actual empresa no es capaz de ofrecerme. Ya hace algunos meses entendí que desesperadamente podría luchar para intentar cambiar todo aquello que no me gustaba en el pasado, no me gusta en el presente y nunca jamás me gustará ni entenderé, También es cierto que al final de esa pelea comprendí que nada iba a conseguir, que mi batalla estaba perdida antes de iniciarla y al final me invadió una desesperanza que aún hoy sigue instalada en mí. Pero de ello no es momento hoy comentar, lo dejo en mi haber y el día que sea capaz de cambiar mi estatus profesional recuperaré la ilusión hace ya meses perdida.
Realmente lo que me ocupa y preocupa es estar desesperanzado en lo referido a nuestro país. No entiendo de qué forma y manera hemos alcanzado, o mejor dicho he alcanzado este sentimiento. No veo solución a la infinidad de problemas que nuestra sociedad padece hoy. No encuentro alternativas políticas que recojan en sus propuestas tesis suficientemente atractivas y creíbles para poder apostar por ellas. No hay fórmulas mágicas, lo sé por la experiencia de vida acumulada, pero en el pasado siempre he encontrado postulados que con un porcentaje elevado de éxito nos procuraban y ofrecían a la ciudadanía en general soluciones más que aceptables para poder evolucionar, generar bien estar, avanzar y crecer como sociedad e individuo. Hoy ocurre todo lo contrario, hemos involucionado en la mayoría de los éxitos sociales ya conseguidos. Hemos perdido los valores básicos del ser humano y de la sociedad. Nos hemos mimetizado como camaleones con las peores doctrinas posibles, hemos destruido lo mejor de nuestro pasado más reciente, y somos incapaces de generar las bases mínimas adecuadas para las generaciones futuras. Hemos mancillado lo poco o mucho que con tanto esfuerzo de toda la ciudadanía habíamos logrado, y no tenemos ninguna oferta de valor que ofrecer y ofrecernos para el futuro de los más jóvenes e incluso nuestro propio futuro.
Ésta desesperanza que hoy me invade no es exclusiva de mi persona, se ha instalado en una gran mayoría que deambula sin rumbo y perdida dando pasos hacia no se sabe que, ni para qué. No identificamos meta alguna al final del camino, y lo poco que podemos intuir no nos gusta nada. Lo peor de todo esto es que además en este océano revuelto surgen nuevos visionarios que se atribuyen no sé muy bien que derechos para prometer y engañarnos con quimeras imposibles. No me gustan aquellos que quieren pescar en un banco inmenso de peces atolondrados y timoratos, faltos de referentes, cansados de veleidades y mentiras, estafas y engaños, para conducirnos a un paraíso falso que han inventado con el único objeto de su propio beneficio.
La sociedad se perdió hace tiempo en el laberinto construido por poderes fácticos capaces de manejar los hilos de cientos de miles o millones de marionetas, de muñecos de trapo, de seres con el alma perdida. El túnel no tiene luz en su salida o si la hay aún no se ve su destello, permanecemos parados, estáticos como en las viejas estaciones de tren de pequeños pueblos donde la oscuridad era la única compañera hasta la llegada del alba. Sin luz al final del trayecto no existe esperanza alguna.
Debemos recobrar nuestra ilusión, estamos obligados a encontrar fuerzas donde ya no quedan, busquemos nuestros últimos alientos para dar un primer paso en otra dirección, en la dirección opuesta a la que hoy vamos. De la desesperanza es imposible salir sólo, hay que ir en compañía, buscar aliados con principios sólidos, aunque sean dispares, apoyarnos unos en otros, no desechar lo aprendido, lo bueno construido, seguir adelante guiados por la convicción de que una vez más, este país, esta sociedad puede conseguir todo aquello que se plantee y que merezca la pena. Lo hemos hecho en el pasado, lo podemos hacer en el futuro.

domingo, 18 de enero de 2015

A partir de los cincuenta los deseos se convierten en urgencias.




La frase que utilizo para titular la entrada de hoy me la soltó a bocajarro este viernes pasado en un desayuno de trabajo un colega de profesión. Una agresión directa a mí alterada sensibilidad a escasas veinte y cuatro horas de cumplir un año más.
Ésta frase bien la podía haber firmado mi admirado José Luis Alvite, que ese mismo viernes decidió sacar un billete para llegar en ferrocarril a esa ciudad sin tren, como le anunció tiempo atrás a su amigo Carlos Herrera. José Luis ha sido uno de los maestros del periodismo de este país. Con una infinita capacidad de relatar en sus artículos historias cortas a cada cual más lúcida, crítica y sorprendente. Admirador de la belleza femenina sin descanso y denuedo, fiel a los personajes anacrónicos pertenecientes más a tiempos de un pretérito siempre imperfecto en lo social y políticamente incorrecto, capaz de inventar el antro por antonomasia “El Savoy” que debería existir no sólo en el imaginario del autor y sus fieles lectores, alguien en algún sitio debería abrir las puertas de un garito para trasnochados, perdedores, filósofos de la vida y gente de mal vivir. Como escribía en esa misma carta a su amigo:” ¡qué demonios! tantos años entre el humo del Savoy me enseñaron que la penumbra te salva del disgusto de que con la luz descubras que en la cola del piano no estaba sentada la mujer con la que contabas, sino el tipo impasible que viene a precintar las manos del pianista”. Seguro que allí donde ese tren sin retorno le haya llevado encontrará su anhelado Savoy, donde podrá discutir sin límites con camareros de lenguas punzantes, con personajes de la peor calaña aquellos a quien la vida les maltrató para configurar en ellos caracteres inequívocos llenos de cicatrices morales, mujeres de buen ver y mal vivir dispuestas a pelear dialécticamente con él en asaltos pugilísticos donde la derrota cae siempre del mismo lado. En el Savoy de otro lugar u otro tiempo habitará José Luis en la eternidad.
Vuelvo a mí después de este inciso obligado. Efectivamente ayer cumplí un año más en mi vida. Son cincuenta y dos los que ya me contemplan y acumulo a mis espaldas. Como bien sabéis aquellos paseantes de la red que de vez en vez hacéis una parada en este sitio, cada año por mi onomástica acudo fiel a contaros algunas sartas de bobadas encadenadas para intentar describir mis sentimientos. Como una carrera por etapas, sin conocer en la salida cual será la meta y cuando la llegada, voy acumulando experiencias cotidianas que han moldeado mi persona hasta definir lo que hoy soy  y siento. Han cambiado algunas, o porque no reconocerlo muchas, de las montañas de sensaciones, vivencias, que uno acumula por el hecho de estar en el reino de los vivos. Hay costumbres nuevas, hábitos distintos, capacidades mermadas, sentimientos viejos que evolucionan y se adecuan a este presente más limitado. Pertenezco ya al grupo de los que su pasado y presente acumulan más tiempo que el futuro que me espera. Es matemática pura, una ciencia hasta hoy exacta.  
Ayer celebré mi cumpleaños, y con la frase de marras muy presente decidí darme un pequeño homenaje para cumplir con pequeños deseos que durante la noche previa se convirtieron en urgencias. Comí en casa con parte de la familia, y durante una sobremesa infinita no dude en regalarme al paladar y  a los sentidos con dos caprichos, seguro y consciente además de atentar contra la coherencia de una edad que limita el abuso del buen vivir en favor del aburrimiento derivado del equilibrio alimenticio y los más sanos hábitos. Coroné un cocido madrileño de los que quitan el hipo y dispara el colesterol, con un puro habano (Cohiba Siglo IV) y media botella de un brandy exclusivo de serie limitada (Ximénez-Espínola). Dos placeres únicos para una tarde de invierno que daba la bienvenida a la primera nevada del año. Dos regalos que me hice a mí mismo la misma mañana de ayer.
He de reconocer que uno ha de administrar los deseos y las urgencias, caprichos así no son sostenibles en el tiempo por mi propia economía. Pero que caray, al menos muy de vez en cuando es bueno que uno altere su rutina con excepciones placenteras. Iniciar así un nuevo año de vida me reconforta, sabiendo valorar lo que es bueno y lo que me complace debo aprovechar el tiempo de un futuro incierto hasta que mi salud y los matasanos decidan, a la vez, imponer nuevas reglas para alargarme la desdicha de lo que seguro será una vida muy aburrida.
Hoy he estrenado mis regalos de ayer, más por urgencia que por otra razón. Quizás éste sea el primer año que en los diferentes ámbitos de mi vida las cosas que han de ocurrir sean más inmediatas, sin dejar para mañana lo que en cada caso me complazca y me apetezca más.

jueves, 1 de enero de 2015

2015. Silencio se rueda.





Como un episodio nuevo de la serie de nuestras vidas, hoy hemos empezado a grabar la temporada que corresponde  a este nuevo año.
Ya son muchos los capítulos acumulados, muchas las temporadas compartidas, pero como cada una de ellas cada vez que inicio una nueva siento el mismo vértigo ante la falta de conocimiento de cómo será el desenlace de estos 365 días que desde hoy tenemos por delante.
En el reparto hay personajes ya fijos, con sus papeles muy marcados. Compañeros eternos en cada rodaje. Son los más sólidos, de los que menos sorpresas esperas y fieles a su estilo y capacidad de interpretación se amoldarán sin duda al devenir de los acontecimientos. Son pilares robustos en los que te apoyas en cada escena de la vida, por muy complicadas que puedan llegar a ser.
Habrán nuevos secundarios que irán entrando y saliendo de la serie, por distintos motivos, en distintos momentos, por distintas razones. Algunos de ellos, los mínimos se quedarán para formar ya parte de los compañeros fijos, otros simplemente durarán el tiempo necesario para ir moldeando el guion de este año.
Siguen los principales, los realmente importantes, los que dan sentido a esta obra. Con ellos evolucionaremos mil y una situación diferente, tomarán un mayor protagonismo y nos dejaremos llevar por sus experiencias, vivencias, ilusiones e incluso frustraciones, desalientos, miedos y quebrantos. Son los que marcaran realmente el éxito de la serie, los que acabarán siendo los protagonistas futuros de sus propias películas y a los que les pediré una oportunidad de acompañarlos con pequeños cameos, con papeles muy fáciles de realizar y sabiendo siempre que podrán contar conmigo en todo momento.
Los escenarios a priori se mantienen intactos, pero igual decido incluir alguna variación importante en los que reflejamos una parte importante de mi vida, siempre más por el tiempo que le dedico que por ostentar la primacía en la escala de valores.  Podría suceder que en un plazo  no excesivo de tiempo el plató donde se desarrollan las escenas de mi vida profesional cambiase de forma definitiva. No adelantemos estos acontecimientos y dejemos que el fluir de las secuencias defina el guion.
En cuanto a mi personaje lo intentaré enriquecer con mayores matices. Como siempre habrá mucho de improvisación en el día a día, aunque esté ya muy definida la personalidad y los valores del mismo. Intentaré combinar la experiencia del veterano con la ilusión del neófito que en cada sesión busca los nuevos alicientes a su alcance para completar la obra. Es una obra con libreto finito, aún por escribir en alguno de sus capítulos, aún por diseñar en algunas de sus escenas. Es aún un reto de enormes dimensiones intentar mantener la tensión diaria que se traduzca en una brillante interpretación. Sé que he perdido frescura en estas últimas temporadas, pero también sé que la madurez y la veteranía es un grado, e intento explotar ambas para completar y dibujar un personaje digno, activo, actual e interesante al gran público, seguro que han de llegar los tiempos donde sólo interese a minorías más afines.
Poco más que añadir hoy, dejemos que fluya el tiempo. Dejemos que la acción empiece a desarrollarse, dejemos que el guion se vaya escribiendo sólo y marcando las escenas de otro nuevo episodio de nuestras vidas.
La nueva temporada ya se ha iniciado, ser todos bienvenidos. Acomodaros y disfrutar del espectáculo, sentiros libres en participar y enriquecer esta obra, me pertenece tanto a mí como a todos vosotros.
Silencio, se rueda.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

36 segundos.




36 segundos es la frontera entre dos años. Es el tiempo que el reloj de la Puerta del Sol de Madrid tardará ésta noche, como tantas otras en el pasado, en ofrecernos las doce campanadas que anunciará la llegada del año nuevo.
36 escasos segundos bastarán para finiquitar el 2014, y abrir todas las puertas a la esperanza de un nuevo año. 36 segundos de nada y dejaremos en el pasado tantas y tantas cosas ya acontecidas y vividas, que pasarán todas ellas a formar parte de nuestros recuerdos, de nuestro pasado.
Ya son varias las veces que aquí vengo para cerrar el año, siempre con los sentimientos encontrados de todo lo bueno vivido y de todo lo malo que me ha marcado en los últimos doce meses. Son ya varios los años que he intentado asesinar, enterrar y olvidar los aciagos tiempos sufridos consecuencia de una crisis económica que finalmente se transformó en una crisis de valores, de principios y de ética. (Si Luis García Berlanga levantara la cabeza se daría cuenta de que fue profeta en su tierra, y que además acertó de pleno con aquella película suya de “Todos a la cárcel”.)
2014, sin ser el peor de los años en los criterios económicos, ha sido el año de la corrupción. Y no porque no existiera de antes, viene de lejos y está instalada entre todos nosotros desde hace ya mucho tiempo, sino porque ha sido el año donde más casos y escándalos se han destapado a la opinión pública y más estamentos se han visto impregnados de tal lacra. La justicia ha encerrado en la cárcel a políticos, empresarios, sindicalistas, tonadillera, torero, presidente de un club de futbol, ex ministro y los que están por caer en el año que en nada comienza: incluso muy probablemente la hermana de nuestro rey, y sin duda alguna su marido y ya veréis como muchos más. Todas las instituciones están o huelen a podrido.
2014 ha sido también, y seguramente como consecuencia de lo anterior, el año del descrédito en el sistema político de nuestro país, nadie cree en los que hoy están y la mayoría busca en alternativas antisistema soluciones a los problemas de ayer y de hoy, busca posiciones que en forma de castigo desplace a todos los que tan mal han hecho las cosas y que tan pocas soluciones dignas nos han ofrecido. Los que me conocen ya me han oído comentar que la nueva opción popular y política no me gusta, que la alternativa no pasa para mí por un partido de extrema izquierda disfrazado de movimiento regeneracionista de una democracia que ellos ni respetan ni se creen. Al final los pensamientos únicos son los primeros en denostar los sistemas democráticos a favor de los intereses mal interpretados de una mayoría desilusionada y harta de falsedades y engaños. Estos nuevos jugadores que se sitúan tan a los extremos (y en otros países conocemos posiciones opuestas igual de extremistas y poco creíbles),  derivan a un autoritarismo absoluto más cercanas a tesis estalinistas y fascistas. (Este análisis lo comparto por entero con un demócrata contrastado que tiene mi máximo respeto, Alfonso Guerra).
2014 se termina en más o menos doce horas. Tendremos 36 segundos para despedirnos de él a la vez que daremos la bienvenida al nuevo año. Hoy a lo largo del día veremos, leeremos y escucharemos en los distintos medios de comunicación todo tipo de resúmenes, de espacios dedicados a recordar lo mejor y lo peor del año, harán memoria de los éxitos colectivos como país y de los fracasos individuales de los españoles. Nos recordarán a todos lo que ya no están con nosotros y han sido relevantes en nuestra historia más reciente. Nos volverán a narrar también los grandes acontecimientos mundiales, los grandes temas que se han tratado como noticia a niveles nacionales e internacionales. Habrá referencia al Estado Islámico, la gran amenaza terrorista de Occidente; al Ébola, la gran amenaza sanitaria de escaso interés cuando sólo se expandía por el continente africano, pero que al saltar las fronteras y llegar al mundo civilizado se ha convertido en un problema internacional; se hablará del conflicto de Rusia y Ucrania; y de todas las desgracias vividas en estos últimos doce meses. Todo ellos será lo que nos cuenten y que yo no voy a repetir.
Sólo quiero que penséis en lo mucho que duran 36 segundos, y la cantidad de cosas que en ese espacio de tiempo podemos hacer. En 36 segundos puedes dar un cálido abrazo a un ser querido, un beso apasionado, puedes pedir al menos doce deseos para el nuevo año, escribir un WhatsApp (que no se diga que sigo siendo un analfabeto digital) a un amigo, puedes beber una copa de cava, brindar con los que te rodean. En 36 segundos puedes olvidar el peor de tus recuerdos y pensar en el mejor de tus anhelos, en 36 segundos iniciarás ésta noche lo que me gustaría fuese tu mejor año.
36 segundos, doce campanas y 365 días por delante para ser feliz e intentar que todos los que a ti te rodean lo sean aún más.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Sainsbury's OFFICIAL Christmas 2014 Ad





Este año quiero felicitaros a todos estas fiestas de Navidad con un Spot comercial de Sainsbury.

Es una historia real que sucedió durante la Gran Guerra, hace y cien años.

Como ellos mismos dicen en el cierre de este spot: "Chritsmas is for Sharing".

Feliz Navidad a todos.

domingo, 5 de octubre de 2014

Los Arcanos Digitales. (Confesión de un analfabeto Digital)



Confitetor:
“Confitetor Deo omnipotenti,
Beatae Mariae Semper virgini,
Beato Michaeli Archangelo,
Beato Ioanni Baptistae
Sanctis apostolis Petro et Paulo,
Ómnibus Sanctis, et vobis, fratres,
Quia peccavi nimis cogitatione, verbo et opere,
Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa….”
Mea máxima culpa est. Inicio esta entrada evocando el Confitetor (yo confieso/yo pecador) como expresión pública de mi más absoluta ignorancia digital.
Confieso desnudando mi espíritu y alma, a sabiendas del público escarnio al que puedo ser sometido por lo irreverente, trasnochado, y obsoleto de mi persona, conocimiento, y escaso saber.
Vaya en mi defensa que desde hace ya algún tiempo tengo como misión personal la búsqueda de los tesoros mejor guardados, la búsqueda de esos arcanos digitales que han de darme la luz del conocimiento.
Para ello intento explorar un mundo aún desconocido para mí, apoyándome en nuestros expertos, cual augures romanos (aquellos funcionarios estatales que practicaban magia benéfica en foros, plazas y lugares públicos), sabedor que ellos me han de ofrecer a través de sus fórmulas la respuestas necesarias para iniciar la senda de la sabiduría digital.
Como Ulises navego por un mar lleno de peligros, me alejo de los cantos de sirenas, escucho a Circe y sus buenos consejos, y exploro este océano de acrónimos que confunde y nubla mi entendimiento.
Me cuesta distinguir entre DSP, SSP, DMP. Ignoro  lo que es un Tranding Desk, un Ad Exchange.
Descuartizo pistas que en presentaciones voy encontrando, y por momentos mi desesperación me arrastra a episodios de colérica locura cuando descubro afirmaciones del tipo:” Cuando se aprueba la campaña, MP avisa a Sales y sube materiales y OC a la IOMT”. Dios salvador y redentor dame las fuerzas necesarias y la suficiente Fe para alcanzar mi objetivo. No me entero de nada, y lo peor es que mi caos mental se acrecienta en cada paso que doy por el camino del conocimiento.
Lucho conmigo mismo por entender el algoritmo del DSP de e-learnings imprescindible, parece ser, para construir un árbol de diferencias y en base a éste tomar la decisión de cuando y como comprar.
Invoco a Medea, hija del Rey Eetes y de la ninfa Idía y arquetipo de bruja o hechicera, para que inspire mi ser y me dé el vigor suficiente para alcanzar los arcanos del saber digital, para asimilar tal cantidad de paradigmas.
Continuó mi víacrucis solitario: rebusco en libros, leo artículos, acudo a algún foro especializado, y escucho atentamente a cualquiera que en mi entorno más cercano destripa animádamente el recóndito mundo digital. No es suficiente, aún sigo muy alejado de la verdad.
No desespero en el intento, sé que llegará el día, alcanzaré la Luz, encontraré el camino que me ha de llevar a conseguir tan ansiada erudición.
Descubriré los secretos tan bien guardados y como los siete sabios de Grecia, haré de la humildad la madre de la sabiduría. Seré digital y participaré de todos y cada uno de los arcanos digitales que hoy tanto me esquivan.
 Mientras ando el camino, no me queda mayor remedio que aceptar mi destino y seguir mimando a mis otros mejores amigos, los acrónimos del ayer: GRP’s, OTS, CPM……


viernes, 19 de septiembre de 2014

Rosana - Hoy (Videoclip oficial)





Hoy no tengo ganas de cambiar el rumbo,

hoy no tengo fuerzas para subirme al mundo...