sábado, 1 de marzo de 2014
Cuando un Amigo se va. -Alberto Cortés
Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
cuando un amigo se va
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.
Cuando un amigo se va
una estrella se ha perdido
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.
Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
y se empieza a revelar
el duende manso del vino.
Cuando un amigo se va
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.
Cuando un amigo se va
se queda un árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.
Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
Hoy hace ya ocho años, perdí más que un amigo.
.
Hoy hace ya ocho años, existe en mí un vacío imposible de llenar.
Hoy hace ya ocho años, que una estrella se apagó perdiendo así una luz que iluminaba mi camino.
Hoy hace ya ocho años, el viento venció su árbol de la vida.
Aún hoy después de estos ocho años, el tizón de su ausencia sigue encendido, ni millones de lágrimas derramadas ahogarán su recuerdo.
Hoy hace ya ocho años, perdí a mi hermano querido.
domingo, 26 de enero de 2014
Sinceramente tuyo (Joan Manuel Serrat)
Cuéntale a tu corazón que existe siempre una razón,
escondida en cada gesto,
del derecho y del revés, uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.
Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio.
domingo, 19 de enero de 2014
51
Justo hace un año publicaba
la entrada correspondiente a mi quincuagésimo aniversario, hoy le sumo un año
más y por devoción más que por obligación vuelvo aquí a seguir compartiendo con
todos vosotros el inexorable paso del tiempo.
Aquella entrada la titulé: “Tarde no es y prisa no tengo”, y
he de decir que mantengo todas y cada una de sus palabras, especialmente las
últimas: “Tarde no es para seguir viviendo, prisa no tengo para terminar
muriendo”.
Después de estos doce meses reconozco que una vez asimilada
por mi parte esa rara sensación de ir venciendo decenios y que junto a cada
lote de diez años uno va entendiendo que se hace mayor, que ya quedan menos
cosas que hacer en el descuento, que los horizontes no son tan lejanos, que la
vida se ha ido gastando sin tener mucha conciencia de ello, que al final la
palabra achaque forma parte importante de mi vocabulario, que los desafíos y
retos pendientes pierden envergadura, la cosa no es tan alarmante y mala.
No estoy muy seguro que se gane en sabiduría, uno puede ser
igual de idiota que a los veinte o treinta años, el que es sabio despunta
rápido y los demás por mucho más vivir no suelen arreglar la estupidez que ha
de acompañarles siempre. Quizás si puedo afirmar que todo se hace con un poco
más de sosiego, que se desarrolla una capacidad nueva para ir abandonando en el
camino la precipitación y la prisa. Todo es un poco más pausado y más pensado,
la reflexión aparece en la vida como por arte de magia.
No me quejo, ni mucho menos, mi vida me sigue apeteciendo
vivirla como hace muchos años, me acepto en mis limitaciones, nuevas algunas,
con un espíritu deportivo inusual en mí, incluso me enfrento a sustos de salud
con un estoicismo digno de ser alabado. En este partido de la vida todavía no
estoy jugando los minutos basura que dirían los deportistas, no salgo en el
equipo titular, pero juego los minutos de calidad, menos que en décadas
anteriores pero suficientes para mantener alto mi ego.
Quizás todavía tengo que seguir aprendiendo a valorar aún más
lo que tengo y consigo, seguro que he de aprender a disfrutar más de lo que
hago, del tiempo que dispongo para mi fuera de las obligaciones cotidianas,
quizás deba ser aún más selectivo con quien, como y de qué manera quiero gastar
mis horas libres cada día. Es un aprendizaje que exponencialmente se adquiere y
más se valora.
He iniciado incluso algún cambio en mi aspecto. Este año me
he dejado barba, hice una prueba durante el verano y definitivamente he
iniciado este 2014 con una barba canosa que a decir de muchas y alguno, me hacen
más interesante. Es un descubrimiento muy varonil, he pasado de ser
transparente para el sexo contrario a ser un señor interesante, todo un logro.
Siempre acepté que yo no era guapo, lo decía mi madre a la cual quería con
locura y respetaba mucho más. Su afirmación no dejaba duda posible, yo no era
guapo pero si resultón, y así afronte mi vida y así incluso tuve mi público por
una buena temporada. Finalmente en los últimos años, más de los que me hubiesen
gustado, me volví poco a poco transparente para las mujeres, incluso acepté la
etiqueta de ser un encanto o muy buena gente, menos da una piedra. A algo me
debía aferrar. He descubierto en estos pocos días del año nuevo que he recuperado
visibilidad y aunque ésta pasa por ser un señor, es decir mayor, el adjetivo
interesante ha revalorizado mi ego varonil. Simplemente esto, no pretendo
romper corazones a doquier, pero al menos me ayuda a afrontar esta década con
un sentimiento de ir envejeciendo con cierta calidad estética.
Esto es lo que éste año comparto, no ha sido un cumpleaños
emblemático como ocurre cuando uno cambia el primer dígito en su aniversario,
pero quizás a mí me ha servido junto con los doce meses anteriores para
comprender y entender un poco mejor a mi propio ser. Soy un cincuentón con
todas sus letras y espero llegar al menos a ser un sesentón para poder empezar
a contar batallitas con la gran escusa de la edad.
Seguir mi camino hasta el final incierto de la vida sin saber
cuándo ha de llegar, sin prisa pero sin pausa, y aceptándome tal cual me vaya
descubriendo.
miércoles, 1 de enero de 2014
Recién nacido.
Antes de iniciar ésta entrada he
releído todas las anteriores correspondientes al primer día del calendario de
los diferentes años que llevamos compartiendo este espacio.
Realmente me sorprende como cada
primero de año intento llegar aquí y realizar un análisis, e incluso una
predicción, de lo que podemos esperar de cada nuevo año. Hoy no podía faltar a
esta cita, pero adelanto que en esta ocasión doy palos de ciego y estoy
completamente perdido sobre lo que nos espera por delante durante los siguientes
doce meses.
He repetido mi rutina ya
compartida. He madrugado después de dormir escasas tres horas, más por culpa de
los cafés que me tomo para intentar aguantar un poco más en la primera noche
del año, que por haber vivido una juerga loca que me mantuviese despierto hasta
el amanecer. En el desvelo de la madrugada he empezado una nueva novela, justo
ayer terminé la última de Richard Ford “Canadá”, muy recomendable. Iniciar el
año con libro nuevo siempre es estimulante y prometedor en ésta área. Esta
mañana, después del aseo obligado bajo una ducha reconfortante y estimulante,
salí a pasear con mi perro rodeado un año más de una espesa niebla y una sorda
soledad. Un poco más tarde mi primera incursión en el pueblo para la compra de
ese pan recién hecho que te invita a seguir deglutiendo a pesar de que estómago
e hígado empiezan a pedir una tregua más que razonable. De vuelta a casa me
siento en la obligación de abrir mi ordenador y como antes comentaba intentar
dejar por escrito aquello que espero, y lo que no, de este año aún incipiente
en sus primeras horas.
Del año fenecido ya dije en su
día que no me gustaba, que nada le pedía y que nada esperaba de él. Simplemente
esperar a su defunción y estar entre todos los que ayer le despedimos. Así ha
sido, me ha quitado más de lo que me ha dado, ha sido duro en todos sus días y
pocas alegrías me ofreció. De este nuevo no sé muy bien que predecir. Por un
lado las ganas locas ya compartidas de que nos dé un respiro, que nos permita
volver en parte a lo que éramos y teníamos en un pasado no tan lejano. Que nos
ofrezca cual ofrenda momentos mucho mejores, que podamos recuperar las
ilusiones perdidas en la travesía de una crisis que se ha cebado con nosotros y
tanto daño nos ha hecho. Me gustaría incluso que nos dejara ser un poco más
felices, incluso un poco más libres en las decisiones de todas aquellas cuitas
que tienen que ver mucho más con nosotros como personas, que con nosotros como
engranajes de una economía mal trecha. No creo en ningún tipo de milagros y soy
consciente de que en este año no vamos a recuperar todo lo ya perdido, pero
quizás podríamos conseguir que las pequeñas cosas, las quimeras no muy
ambiciosas, los deseos aplazados, los anhelos pendientes desde ya hace tiempo,
los pudiésemos ir cumpliendo en el transcurso de sus días.
Sé que como país estamos inmersos
en un proceso que huele a podredumbre lo mires por donde lo mires, que hemos
perdido la integridad como sociedad y que no existe forma y manera de recuperar
la confianza ni en las instituciones, ni en un mal gobierno, mucho menos en los
partidos y sindicatos. No quiero hablar de una política que apesta, no quiero
perder ni un segundo en comentar aquí, hoy, lo mal que me siento como ciudadano
de un país a la deriva ética y moral. No me interesa hacerme eco de todo lo que
nos rodea en este sentido, lo desprecio y no lo respeto.
Me interesa el individuo sobre el
colectivo, me importa lo que cada uno de nosotros podemos conseguir este año,
por poco que sea, por pequeño que sea ese logro. Necesito creer que
individualmente vamos a avanzar un paso, no de gigante, me valen los diminutos
de un Pulgarcito del cuento de mi niñez. Le pido a este recién nacido que nos
ofrezca su pan, el que siempre traen debajo del brazo, ese pan que aún
calentito acaba de salir de la tahona.
No pretendo tener grandes fantasías,
ni sueños grandilocuentes, ya no tengo edad para ello. Sólo busco que cada uno
de nosotros estemos un poco mejor dentro de otros doce meses, un poco más
alegres, con un poquito menos de miserias a nuestro alrededor, con menos heridas
en el alma, con más calor en nuestro corazón. Nadie nos va a regalar nada, y
una vez más nuestros esfuerzo y compromiso para lograrlo será determinante.
Cada cual ha de marcar su meta y luchar por ella, esto es por descontado. Pero
si al final obtenemos nuestra pequeña recompensa, este recién nacido cuando sea
un anciano nos habrá regalado un montoncito nuevo de felicidad. Hasta aquí
puedo leer, corro el riesgo, y grande, de confundirme de la a a la zeta, pero en
el fondo y como romántico trasnochado que sabéis que soy, no puedo pedir hoy
otra cosa distinta de la que aquí comparto.
No olvidéis que la nueva
filosofía que desde ayer comparto, YOLO, nos debe acompañar cada día en este
nuevo recorrido. You only lives once, que no es moco de pavo.
martes, 31 de diciembre de 2013
It's time to live
Disculpad que hoy haya titulado la entrada en inglés. Se me
ocurrió la misma la otra tarde después de hablar con mis hijos, cuando me
explicaban el acrónimo de YOLO (you only lives once). Me pareció fascinante que
siendo unos adolescentes en sus cabezas ya barajen este tipo de conceptos. Aun
teniendo toda la vida por delante querían hacerme ver lo importante que es
disfrutar de la misma cada minuto de su tiempo. No es incompatible con sus
responsabilidades. Durante la charla no querían imponer una filosofía pegada
sólo al disfrute, huyendo del trabajo, del esfuerzo o de los compromisos. A su
modo, con sus palabras, intentaban compartir conmigo lo importante que les
resulta disfrutar de sus vidas, saber que en cada instante deben sonsacar lo
mejor que ésta les ofrece. Sinceramente me quede pasmado, como el famoso Rey de
Torrente Ballester. Sin haber cumplido ninguno de los dos quince años y lo
claro que ya lo tienen, apuntan maneras, es bueno que las generaciones que nos
siguen sean capaces de sentir y pensar que sólo se vive una vez.
Aquella conversación me ha llevado a la entrada de hoy. Creo
que cuando la última página de este año está a punto de terminarse es bueno que
pensemos que ha llegado el tiempo de vivir. Llevamos más años de los que
queremos encorsetados, amedrentados, preocupados por los aspectos económicos de
una crisis que nos mordió como perro de presa y aun hoy nos mantiene sujetos por dientes y mandíbulas sin
darnos un respiro, bloqueando nuestras voluntades y paralizados por el miedo a
que en la pelea por soltarnos nos rasgue por completo la vida.
Este año tampoco ha sido nada bueno, a pesar de que en los
últimos meses parece que hay ciertos datos que nos ofrecen una mínima
esperanza, hemos vivido doce meses de pesares, hemos sufrido como en los
anteriores todo tipo de calamidades económicas, volvimos a los cuarteles de
invierno con la intención de dejar pasar la tormenta y esperar a ver si
escampaba. Ha sido un largo año, hemos vuelto a pelear cada día por seguir en
la picota, o por salir del abismo, hemos batallado hasta la extenuación por no
perder, el empate nos parecía un buen resultado. Y con este panorama nos hemos
olvidado de vivir. Llevamos mucho tiempo siendo muertos vivientes, tristes
espectros de lo que fuimos, cadáveres andantes, fantasmas de un pasado no muy
lejano. Ha llegado el momento de recuperar la alegría, de sonreír cada día, de
disfrutar de la única vida que tenemos.
Al nuevo año que empieza en poco más o menos doce horas sólo
le pido que sea permisivo con nosotros, que nos dé un poco de aliento, que nos
ofrezca un poco de tregua, que nos deje ser nosotros mismos, y que nos regale
unas cuantas alegrías. Quiero apuntarme al movimiento del YOLO; quiero sentir
que estoy vivo, quiero hacer cosas que me ayuden a volver a disfrutar con las
cosas más insignificantes, quiero que cada día del próximo año, cuando esté a
punto de dormir llegada la noche, pueda pensar que en el transcurso del mismo hice
algo que mereció la pena, por mi o por alguno de los demás.
Cuando uno se va haciendo mayor como yo, cuando se ha vivido
ya más años de los que quedan por disfrutar, al resto del camino se le pide
poco. No se buscan grandes emociones, se buscan sendas sin grandes altibajos,
más planas y cómodas de transitar. No por ello renuncio a disfrutar de lo que
resta del paseo, hay mil y un incentivos, hay mil y una ilusiones, hay mil y
una emociones que están esperando alegrarnos la vida.
Al año nuevo que está a punto de entrar sólo le pido que nos
dé la oportunidad de convencernos que aún hay tiempo de vivir, que tu sólo
vives una vez y que nos permita ser y estar: ser felices y estar vivos otros
doce meses más.
It’s time to
live, recuerda You only lives once.
.
sábado, 21 de diciembre de 2013
Somos la llave
No lo dejes para mañana.
No tardas más de esos cinco minutos que pierdes al día en no hacer nada.
Merece la pena.
Con un pequeño esfuerzo se obtiene un resultado infinito,
Con un pequeño esfuerzo se obtiene un resultado infinito,
de esos que no se compran con dinero.
Haz como yo, haz como muchos y verás como te sientes mucho mejor.
.
viernes, 6 de diciembre de 2013
Adios Madiba.
Ayer el mundo se quedó un poco más huérfano. Ayer murió la sonrisa de África.
Nelsón Mandela, Madiba, murió a los 95 años de edad.
Estamos un poco más solos, somos un poco menos tolerantes, buenos y menos humanos.
Madiba nos regalo durante muchos años tolerancia a raudales, misericordia y amor en cantidades ingentes; respeto, valentía y la alegría de estar vivo, de ser libre.
Madiba nos enseño como nadie el valor de la libertad, el amor fraternal, lo inútil del resentimiento, el odio y el castigo.
Nelson Mandela, la sonrisa de África, ha sido y será siempre un referente social, político y humano, ha sido y será siempre un mito en la lucha por la libertad.
Os dejo aquí algunas de sus más celebres frases, algunos de sus pensamientos, algunas de sus verdades:
"Obtendrá usted más en este mundo a través de actos de misericordia que a través de actos de castigo"
"Mientras caminaba de puerta en puerta hacia la salida que me llevaría a la libertad, sabía que si no dejaba mi amargura y odio detrás, seguiría en la cárcel"
"Aprendí que la valentía no era la ausencia de miedo, si no el triunfo sobre él. el hombre valiente no es quien no siente miedo, sino el que conquista ese miedo"
"El resentimiento es como beberse un veneno y esperar a que mate a tus enemigos"
"La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo"
"Ser libre no es simplemente deshacerse de las cadenas, sino vivir de manera que se respete y realce la libertad de los demás".
.
martes, 3 de diciembre de 2013
Neil Diamond - Hello Again
Hello, my friend hello.
Just called to say hello....
Aristóteles dijo:
"La Amistad es un alma
que habita en dos cuerpos,
un corazón que habita en
dos almas".
jueves, 7 de noviembre de 2013
sábado, 28 de septiembre de 2013
Enseña a tus hijos a ser felices, no ricos. Cuando crezcan van a entender el valor de las cosas... no el precio.
De nuevo fusilo una frase de las infinitas que te encuentras a diario y que se sin quererlo las haces tuyas. Frases simples, fáciles de recordar, impactantes en su mensaje, y casi siempre bien intencionadas. Frases que te hacen pensar, reflexionar, cuestionar lo obvio, frases morales y de calado ético e incluso estético.
Últimamente
reproduzco entradas cargadas de moralinas. No es que me crea con la altura de
miras suficiente o la catadura moral para dar consejos a nadie, y menos generar
con mis comentarios una corriente de opinión pretenciosa y cargada con la razón
y la verdad absoluta.
.
Quizás
lo que me esté ocurriendo es que marco una mayor distancia con la vida, que
siento que soy menos protagonista de la misma, que puedo elegir un papel de
segundón y por tanto ser un escéptico observador de todo aquello que me rodea.
Posiblemente estoy en ese periodo de mi propia existencia lejano ya de la
necesidad de imponer mis criterios, ideas y opiniones, e inicio la fase del
crítico espectador de una realidad que poco o nada tiene que ver con el ideal
que siempre he añorado y que con el paso de los años se ha ido haciendo añicos
rompiéndose en mil y un pedazos.
.
En
cualquier caso y por no dispersar el tiro, cuanta verdad recogen las palabras
que construyen el título de hoy. Que cierto es y qué pena da, que pocos sabemos
entender hoy el real valor de las cosas. Y que verdad es también que tenemos la
responsabilidad como padres, o simplemente como adultos, de enseñar a nuestros
hijos el verdadero valor de las cosas.
.
Nadie
dice que sea fácil, que exista la varita mágica o la ciencia infusa para
lograrlo sin esfuerzo. No nos engañemos, tampoco somos perfectos como seres
humanos y es más fácil errar en el camino, que acertar en el intento. Pero
seguro que si ponemos todo nuestro empeño en la tarea al final lo lograremos.
.
En
principio partimos con ventaja. La primara aspiración de los padres es que sus
vástagos sean felices siempre, todos y cada uno de sus días. Y la felicidad no
se compra, se hace. La felicidad se consigue con esmero, con cariño, con amor,
con ilusión, con comprensión, generosidad, se alcanza dando lo mejor de cada
uno de nosotros y sin pedir mucho a cambio. Ser feliz poco tiene que ver con lo
material, cierto es que las personas necesitamos unos mínimos que nos
reconforten y nos ofrezcan ciertas seguridades, pero ser feliz de verdad tiene
mucho más que ver con: un beso, una sonrisa, un abrazo, una caricia, unas
palabras de amor, un guiño, una mirada, una ilusión, la felicidad real poco o
nada tiene que ver con la riqueza.
.
No
soy un Quijote, no pretendo serlo ni quiero negar tampoco que en la vida, en mi
propia vida, la lucha por mejorar y conseguir las cosas que hoy tengo y
comparto con mis seres queridos sean despreciables o perniciosas para mí y los
míos. No soy rico y sé que nunca lo seré, pero no me importa, ni aspiro a ello,
ni es el objetivo que anhelo conseguir. Valoro y mucho lo poco que tengo,
intento que mis hijos así lo vean y lo sientan, espero que entiendan que
aquello que uno puede alcanzar lo ha de hacer con esfuerzo, desde la honradez,
desde el compromiso con los demás, pero siempre valorando cada paso, cada hito,
cada meta conseguida.
.
No
estoy nunca convencido de que lo esté haciendo bien, de que lo vaya a
conseguir. Tengo infinitas dudas cada día de que aquello que quiero transmitir
lo reciban y perciban de la manera correcta, que sea yo capaz de trasladar el
valor real de las cosas importantes y de diferenciar éstas de todo lo superfluo
que la vida ofrece. Mi mayor preocupación es si realmente soy capaz de hacerles
felices y enseñarles que nunca renuncien a serlo, la vida es infinitamente
mejor si uno consigue cada día ser un poco más feliz y además comparte con los
demás una porción enorme de su felicidad.
.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Ser bueno no es sinónimo de ser idiota.
Esta semana un amigo me envió un Whatsapp con la siguiente frase: “Ser bueno no es sinónimo de ser idiota. Ser bueno es una virtud que algunos idiotas no entienden”. Yo diría incluso que no sólo algunos, sino que es común denominador de la mayoría de ellos.
.
Me quedé un poco parado. No tenía muy claro si mi amigo me llamaba idiota de una forma muy elegante a la vez de contundente, o muy al contrario quería reafirmar mi forma de ser ante algún comentario malicioso de alguna tercera persona sobre mí. O simplemente envió una frase de las tantas que se intercambian hoy en día a través de los dispositivos móviles. Aún hoy no lo sé, espero ver a mi amigo en breve y aclarar mis dudas.
.
Sea como sea, sea yo un idiota o no a los ojos de mi amigo, creo que hay mucho de verdad escondido en el significado de la frase de marras.
.
Para empezar diría que hay pocos buenos e infinidad de idiotas en este nuestro mundo. No sabría calcular la proporción, pero por cada persona buena que te puedes encontrar en tu vida tropiezas con una multitud de idiotas. Estamos hartos de escuchar el comentario de lo idiota que puede ser alguien porque carece de maldad en sus actos, dichos o pensamientos. Son señalados por falta de carácter, porque aparentemente siempre son los primeros en ceder, en complacer, en evitar los conflictos, en perdonar las ofensas ajenas, y si me permitís son el foco y la diana de todos los idiotas que le rodean en sus bromas de mal gusto, chanzas y demás acciones degradantes, es el bicho expiatorio de las frustraciones de todos los que le rodean.
.
Hoy en día es fácil abusar del bueno, de confundir la bondad con la estupidez. Nuestra sociedad nos ha hecho bastante peores de lo que nos pensamos. Abusamos de los que por falta de maldad los sentimos inferiores en muchos aspectos de la vida. Incluso muchos de los idiotas buscan de manera incesante una buena persona para que estando a su lado les permita resaltar sus falsas virtudes, capacidades y éxitos.
.
Normalmente una buena persona tiene la virtud añadida de una paciencia ilimitada, de una capacidad infinita de perdonar, de ceder el protagonismo a todos los que le rodean, de actuar en un segundo plano y reconfortarse con las alegrías de los demás. Una buena persona es un lujo que raramente sabemos valorar cuando lo tenemos cerca, cuando tienes el privilegio de contar con su amistad, de su lealtad. Una buena persona es un bien escaso, una rara avis, una especie en peligro de extinción.
.
No sé si yo mismo soy una buena persona y por tanto de forma ineludible un idiota a los ojos de muchos. No lo sé y no me importa. No sé si al contrario yo soy el idiota que confunde la bondad de los demás con la estupidez. Quizás prefiera pertenecer al primer estereotipo, estoy convencido que son infinitamente más felices aquellos que hacen el bien sin importarles su reputación, los que por la vida pasan regalando a los demás lo mejor de si mismos, los que por idiotas pasan a los ojos de los verdaderos necios y estúpidos.
.
Si ser muy buena gente es ser un idiota no me importaría que en mi epitafio alguien pusiese: “Aquí yace un idiota, uno de los grandes, vivió convencido de su propia idiotez hasta el día que murió”.
.
domingo, 1 de septiembre de 2013
La verdad es que....
Estoy convencido que Don Fernando Lázaro Carreter se
está removiendo en su tumba desde hace ya mucho tiempo, y especialmente en los
últimos años. El que fuera director de la Real Academia de la Lengua española, doctor
en filología románica, doctor honoris causa por seis universidades españolas,
profesor asociado en La Sorbona y escritor de una extensa producción de libros
y artículos, se volvería a morir seguro de un ataque al corazón o embolia
cerebral comprobando el mal uso que hacemos los españoles de nuestro rica
lengua.
.
Llevo tiempo pensando en escribir esta entrada, y aún
a riesgo de ser un petulante, o lo que es peor dejar una vez más una muestra pública
de mi pueril uso del castellano, de todas las incorrecciones que soy capaz de
cometer cuando intento contar con la palabra escrita mis devaneos con el mundo quimérico
de las ideas, me atrevo hoy a sumarme a todos aquellos que critican
abiertamente el mal uso que hacemos los españoles de nuestro lenguaje y extenso
vocabulario.
.
Más sinceramente lo que pretendo es vilipendiar públicamente
a todos aquellos que día tras día, en cualquier momento u ocasión, utilizan de
manera reiterada la coletilla que encabeza esta entrada de hoy. No lo soporto, no puedo con ello, me puede y
cada vez que la escucho en boca de cualquier personaje público, en cualquier
medio de comunicación, la cólera me domina y siento dentro de mí una
incontrolable reacción de ira.
.
No parece que sean conscientes del daño que hacen a
nuestra lengua cuando de forma adictiva incorporan a sus conversaciones,
declaraciones, discursos, este tipo de muletillas lingüísticas que nada aporta
y nada suma al valor de lo que cuentan, o dicen en cada momento. No es
necesario reafirmar que aquello que contamos es cierto, no explica nada
adicional a lo que ya referimos, ya damos por hecho que en sus palabras
encontramos esa verdad que el interlocutor quiere trasladarnos. Nuestro
lenguaje nos ofrece muchas alternativas distintas y suficientes para
comunicarnos con la claridad suficiente y la limpieza necesaria para no macular
nuestra comunicación con estas muletillas o coletillas que lo único que
consiguen es empobrecer nuestro discurso y cuestionar nuestras capacidades en
tareas de comunicación.
.
Lo peor de todo es que no son conscientes del mal uso
que realizan de esta expresión, muy al contrario creen que este uso les otorga
una dignidad y una calidad en el verbo que ya quisieran para ellos sus
congéneres. Seguro que íntimamente se aplauden de lo bien que se expresan y lo
mucho que han mejorado en sus parlamentos.
.
Fijaros si todavía no habéis descubierto lo que os
cuento, escuchar detenidamente, y comprobaréis por vosotros mismos lo expandida
que está la coletilla a la que me refiero. En cualquier ámbito de vuestras
vidas la vais a escuchar hasta la saciedad, da igual que sea: entre compañeros
de trabajo, entre vuestras amistades, en las declaraciones de deportistas,
algún que otro sesudo tertuliano, comunicadores, políticos, periodistas, e
incluso nosotros mismos. Y cuando esto ocurre, cuando uno mismo al expresarse
descubre que ha incorporado a sus diálogos la nociva coletilla el mal es
grande, grave y de difícil solución.
.
El uso se ha masificado. Igual da utilizarla a modo de
entradilla, como nexo de unión entre una y otra frase, como respuesta a una
pregunta cerrada, como exclamación, aclaración, negación, cualquier momento y
oportunidad es buena para incluirla. Ciertamente es una lástima que tan mal uso
de nuestro lenguaje se adueñe de todos nosotros y que no seamos capaces de
erradicarlo.
.
Necesitaba este pequeño desahogo, la verdad es que hoy
he escuchado en infinidad de ocasiones la pérfida muletilla. ( Perdón, que
tontería, y ahora que digo?)
.
Sólo un par de últimos consejos: para evitar el
linchamiento de nuestra lengua, leamos más, mucho más, e intentemos escribir
algo de vez en cuando, no pasa nada por hacerlo, ya veis que hasta el más de
los incapaces, y ese soy yo, de vez en vez realizamos el esfuerzo de juntar
palabras, y tengamos muy presente siempre diccionarios de nuestra lengua y
libros como el de Don Fernando Lázaro Carreter, “El dardo en la palabra” que
nos ayudarán seguro a hablar mejor y cuidar mucho más nuestra comunicación.
.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





